Se acabaron las precampañas, un ejercicio surrealista en el que no era necesario pues en las tres alianzas principales, los candidatos eran únicos y el convencimiento hacia sus militantes y adherentes salía sobrando pues no existía otra opción a elegir. Entonces, las precampañas en cientos de spots que terminaban siempre con: mensaje dirigido a militantes, consejeros, simpatizantes, adherentes, etc… Era una campaña abierta para los que no votarían para designarlos como candidatos, era un posicionamiento hacia el votante, era una medición de fuerzas para ajustar estrategias y no obstante, empezamos con el pie izquierdo, de entrada, nos dijeron la verdad con que era precampaña pero nos engañaban diciendo que era solo para los militantes pues no tenía caso que fuera para ellos, ellos, no tenían otra opción a elegir.
En un país en el que estamos cansados que nos digan algo y hagan otra cosa, en el que nos cuesta cada día más, confiar en nuestra clase política, estoy seguro que somos muchos los que anhelamos una postura directa, sin motivos ocultos, sin palabras de más, sin medias tintas o frases políticamente correctas que no confrontan problemas o concilian diferencias y se quedan en el brumoso gris del no enfrentarse a posibles votantes pues, desde su perspectiva, es más importante llegar que el cómo hacerlo.

No pido ideología firme, no puede haberla entre tantas corrientes enfrentadas pero dentro de alianzas, no puede existir si unos van y vienen de partidos políticos de diversa índole. No, dejó la ideología de lado y solo pido amor por México. Pero, incluso el amor por México es subjetivo, el amor por México entendido desde que lado, desde que pedestal, desde que rencor cultural, desde que punto aspiracional.

El Legislativo en ningún momento debe estar supeditado al Ejecutivo, para darles la libertad de poder enfrentarse al ejecutivo sin temor, surgió el fuero y abusaron de ello para cuestiones tan superficiales y banales que ahora, escuchamos fuero y se nos retuercen las entrañas. El Congreso en cualquier país del mundo que desee su desarrollo, es pieza fundamental, es la voz de la razón, la conciencia de una nación, es el que marca los límites entre lo que podemos, lo que queremos y lo que debemos.
Sí, nuestra carrera presidencial es importante pero, para el bienestar de un país, nuestros futuros congresistas deben de saber que no se deben al partido que los propuso, que no tienen atadura alguna con sus grupos políticos, que si los propusieron o apoyaron pueden ser agradecidos pero, que al momento de ser electos se sueltan esas amarras, se pone en espera esa gratitud y se dedican en cuerpo y alma al pueblo de México, no hacerlo, es traicionar el cargo para que fueron votados, la confianza depositada en ustedes por los que los eligieron, es traicionar a su madre, a su padre, a sus hermanos, a México en su totalidad.

Así que, si queremos bien a México, si deseamos ver su crecimiento, escojamos bien a nuestros congresistas y pidámosles en campaña que no piensen en el Congreso como un escalón, que no sacrifiquen sus principios para un fin personal y que no lleguen a aprender sino que se preparen en el camino, en la escucha de la gente, que usen su sentido común y que busquen ayuda no en sus partidos o en sus grupos sino en los millones de ciudadanos que deseamos un mejor país.
Ningún fin vale, por ningún motivo, dejar de lado… Los principios.