Dice el empresario: “en Playa del Carmen estamos recuperando bastante, porque allí hay mucha recaudación, aquí en Campeche no sé…” y aclara: “yo no soy constructor…”. El municipio Solidaridad, al que pertenece Playa del Carmen como cabecera municipal, es administrado por la panista Cristina Díaz, cuando llegó en 2016 a la alcaldía denunció nóminas infladas por 26 millones de pesos mensuales. La empresa que lo detectó fue la misma que operaría en Campeche, “quitar para poner” a través de la suplantación de nóminas. No es especulación, hay expedientes abiertos de investigación.

El exalcalde de Solidaridad es Mauricio Góngora, detenido en Quintana Roo por lavado de dinero y desvío de recursos; de quien fueron decomisadas las bodegas tras concluir la campaña a la gubernatura, y según narra Eliseo cientos de esos artículos llegaron a su poder gracias a su amigo “El que decomisó”. La mano derecha de Góngora era Juan Pablo Guillermo, y le encontraron 8 millones de dólares en una caja fuerte en su casa en Cancún, según la PGR.

¿Quién era el tesorero del Ayuntamiento de Solidaridad (Playa del Carmen) hasta el 2015? Juan Pablo Guillermo Molina. El mismo que llama, desde el exilio, a hacer equipo con Mauricio Vila y Eliseo Fernández.

Hay diferencias y similitudes entre los audios revelados de Eliseo Fernández, este fin de semana, y el audio que circuló en el 2011 en la administración de Carlos Rosado Ruelas. A seis años de distancia, veamos las similitudes: 1-Ambos audios están relacionados con el Partido Acción Nacional; 2-Las dos grabaciones están relacionadas en un contexto electoral y 3-Los dos audios fueron grabados por personas del círculo de confianza de los implicados en las dos grabaciones.

El contexto de aquella grabación del 2011 fue publicado por “Golpe de Timón” el 28 de marzo pasado: “Eliseo Fernández decidió participar en una elección interna por una diputación federal plurinominal. Competía contra el alcalde Carlos Rosado Ruelas, era diciembre del 2011. El audio fue filtrado de manera anónima apenas unas horas después de que el presidente del PAN, Erick Chong, presentó a Rosado Ruelas entre los aspirantes para contender por la diputación plurinominal. Ruelas ganó la elección a Fernández, a pesar del audio famoso “sobre la maleta de dinero”. Eliseo lo sabe, sabe que muchos aseguran que el audio lo había grabado Rafael Lezama, entonces director de Espectáculos del Ayuntamiento, y se lo vendió a Fernández para bajar a Ruelas de la competencia”. En el PAN juegan rudo, y tanto a nivel local como federal la lealtad a sus dirigentes ha sido, por mucho, utilizada como guillotina y no como principio. El PAN ha tenido un largo historial de traiciones internas que son aplaudidas en silencio por sus militantes.

¿Es su voz? Sí, es su voz. ¿Lo traicionaron? Sí. Estaba hablando con un grupo de colaboradores en uno de los audios y en el otro, con un grupo de confianza y un empresario a los que prometió acceso total a las nóminas del Ayuntamiento a cambio de apoyo financiero para su campaña. Había trascendido, por su propio equipo, que la falta de apoyo económico de la campaña de Eliseo estaba provocando problemas internos. Por ejemplo cuando habló con al menos cuatro ciudadanos para que lo apoyaran aceptando una diputación local, les habría prometido una ayuda financiera que a 45 días de la elección y a 15 días de iniciar las campaña no han visto, y se ha reducido a entregar playeras con su nombre para que repartan los candidatos.

La desconfianza de Eliseo en su partido es altísima, por eso cuatro cercanos suyos fueron insertados por el candidato en la campaña. Tenía al PAN en un puño y no se lo negaron; los candidatos al distrito 1, 2, 4 y 7 no son panistas, ni tienen acercamiento alguno con el partido. Tres son compañeros suyos en las artes marciales, y una es su colaboradora de más confianza; y sobre la que tiene, según el audio, vigilancia especial en el distrito que compite. ¿Cuál era la lógica? Buscar incondicionales que pidan el voto por él. Si el PAN así lo permitió no hay nada de ilegal en eso. Lo que prevalece es el sentimiento de desconfianza, pero a pesar de eso, sus colaboradores lo grabaron y filtraron los audios.

Dice que no es su voz, tampoco nadie esperaría que con una conversación tan comprometida, y con expresiones tan poco amigables hacia los campechanos, reconociera que lo hizo. Cuando eres candidato y llama a los ciudadanos “hijos de puta” solo por el hecho de abstenerse de ir a votar, se necesitaría muchísimo valor civil para aceptarlo.

Cuando se habla de que se adquieren sillas de rueda decomisadas en una bodega de un candidato de Quintana Roo, y que gracias a un amigo las obtiene ilegalmente, se necesita muchísimo valor moral para reconocerlo; cuando dice que “pueden contar con lo que hay dentro del ayuntamiento y acceder a los nóminas y a la contribución de los ciudadanos” a cambio de recibir financiamiento, se necesita ser muy honesto para admitirlo; cuando dices sigues los consejos de Juan Pablo Guillermo Molina, ex secretario de Finanzas de Beto Borges, acusado de lavado de dinero y lo citas porque dice “que hay que hacer equipo”, se necesita mucha dignidad para aceptarlo.

La corrupción que involucra la campaña de Eliseo Fernández, a raíz de estos audios, es un escándalo que lo acompañará hasta el final. Eliseo sabe que es su voz, sabe que esa conversación existió, lo que no sabe es si fue la única que grabaron.