Raúl Sales Heredia

Estoy en el café de siempre, a punto de empezar con el proceso de escritura y mientras pido mi café llega un apreciable amigo y su padre a quien no solo extiendo mi aprecio, sino mi admiración y respeto por el amplio conocimiento que tiene en diferentes ámbitos y su puntual observación de los temas.

Guardo la parafernalia para escribir y me pongo a platicar de lo que sucede en el país, del “gasolinazo”, de los saqueos, en cómo impactará el aumento de combustibles, gas y luz en los precios y cómo el aumento al salario es insuficiente para poder alimentarse correctamente, y esto, a la larga, tendrá una afectación en nuestro pueblo.

Mientras platico con ellos, proponen una idea que me hace girar las neuronas, algo tan sencillo, tan práctico, tan útil que inmediatamente me pongo a buscar por internet precios. Empezamos con el precio del kg. de tortilla que ronda los 17 pesos y me dicen que una olla solar, un kg. de maíz, agua, cal, un molino y listo. Eso es lo que empiezo a buscar, el molino $300, la olla solar $825, el saco de cal $50 y un kg de maíz en semilla $5. Es decir, con el kit completo se podría hacer un kg de masa y su respectivas tortillas (mucho más nutritivas y seguramente más sabrosas) por un costo aproximado de $10 diarios (tomando en cuenta el costo de la olla y el molino dividido en 360 y sumándole el costo de la cal, el maíz y el agua da 9.89 pero eso es solo el primer año, después el costo bajaría a $6.- si el maíz continuara a $5 por kg.) es decir, esto representaría un ahorro de $7. diarios lo que al año (360 días) daría 2,520.- que es un mes de salario mínimo.

Se preguntarán la razón de lo escrito líneas arriba y es bastante simple, es cuestión de estirar al máximo el poder adquisitivo y para hacerlo hay que buscar alternativas que permitan obtener más con menos, aplicar correctamente los apoyos de asistencia social en cuestiones que sean de utilidad y logren una mejora en la calidad de vida de manera inmediata.

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El país se encuentra sumido en una convulsión social provocado por infinidad de factores pero donde el aumento a la gasolina fue la gota que derramó el vaso y aunque el día de ayer se presentó un blindaje al precio de la canasta básica aún se recuerda el argumento de que el salario no subiría más porque podría provocar una inflación y, por el otro lado, la gasolina, la luz, el gas y todos los aumentos que de ellos se derivan pues… ahí sí vale un pepino si provoca inflación o no.

Dentro de ese enojo generalizado se presentaron saqueos a tiendas departamentales y se menciona a infiltrados y si así fue, todos los demás se dejaron llevar como borregos, si no fue así, es aún más triste pues por una molestia válida por una afectación a nuestra economía se va y se afecta a otros…

No, la cuestión no es caer en actos vandálicos, es exigirle a nuestros diputados y senadores que sean congruentes y si consideran que el impuesto a la gasolina era absolutamente necesario para la supervivencia, debieron antes de aplicarlo, buscar la reducción de gastos absurdos, mantenimiento de partidos políticos, evitar que se les cubran gastos que todos los demás mortales pagamos con nuestros sueldos y aplicar lo poco o mucho que se ahorre para mejorar la vida de aquellos a los que juraron servir.

Por eso me explotó la cabeza con esto de la tortilla y estas dos personas admirables me dijeron que las tortillas que se pusieran duras se le dieran a las gallina que daría un huevo por día, es decir, buscar la autosustentabilidad alimentaria pues una vez que se tiene comida en el plato, se puede buscar mejorar todo lo demás y no esperar a que la iluminación celestial caiga sobre aquellos que se llaman servidores pero que se les olvida… servir.