El domingo se sentía una tensión en el ambiente producto de una campaña intensa y que para muchos fue de las más sucias que hemos vivido, la desconfianza en las instituciones era una espada que pendía sobre nuestras cabezas y a las ocho de la noche aproximadamente, el candidato por la coalición de “Todos por México”, visiblemente triste suelta lo que ninguno de los ahí presentes deseaba escuchar: “Reconozco que las tendencias del voto no me favorecen…” y la tensión desapareció. La gente que esperaba para tomarle foto a las mantas con los resultados y que escoltarían las urnas hasta su destino, ya no tenían nada que hacer, los “grupos de choque” se dispersaron, las personas dejaron salir el aire contenido, la democracia había hecho su trabajo.

Nunca antes un candidato presidencial había salido antes del primer corte de la autoridad electoral para reconocer su derrota y en ese doloroso trance de un partido que dominó buena parte de nuestra historia moderna y que pecaba, en ocasiones, de soberbia, en esta ocasión la humildad de su candidato le dio al país lo que tanta falta hizo en el proceso previo… tranquilidad.

Y ahora, en el interregno, en este periodo de transición nuestros representantes electos harán sus ajustes, sus planeaciones y cuando tomen protesta empezarán con su labor. No obstante lo dicho en campaña, lo prometido en el calor de la contienda, hay algo que se vio en estas elecciones y que he leído en cientos de post: “México despertó” y aquí hago una pausa, tomo aire, aguanto mis ganas de emocionarme pues… votar por un partido no es despertar, participar activamente en la vida política de nuestro país es un gran avance, pero aún así, es solo el primer paso de muchos que debemos de dar para transformar a la sociedad en ciudadanía, la oportunidad está, el que la aprovechemos o no, depende, como siempre de nosotros.

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No es cuestión de que entre un partido político o se vaya uno, no es cuestión de que un hombre, aunque tenga la esperanza de medio país depositada en sus hombros pueda realizar solo. En un México que debe despertar debemos estar más allá de partidos políticos, nuestra autoestima debe ser mayor que la victoria de un partido de la selección, nuestro futuro debe ser creado por la mano de cada uno de nosotros que llevamos la misma sangre, que respiramos el mismo aire y que anteponemos al país por encima de cualquier interés personal. México debe despertar, está desperezándose, estirándose, aventándose un largo y sonoro bostezo pero falta poner el pie fuera de la cama y trabajar día a día por lo que deseamos para nuestras siguientes generaciones.

Felicidades a los victoriosos y no olviden que se debe ser magnánimo en la victoria, a los que compitieron y no fueron electos, la simple competición les hizo recorrer y ver lo que le hace falta a nuestra gran nación y nadie, ante el dolor o necesidad ajena, debe cerrar los ojos, así que, aún hay mucho trabajo por hacer y si lo que quieren es servir, hay muchas otras maneras de hacerlo.

A ti votante (sin importar por el que hayas votado) muchas gracias por querer a tu país, por ejercer tu derecho, por llevar a tus hijos a ver cómo cumples, por salir en silla de ruedas o muletas a las largas filas. Gracias por ser lo mejor que tiene este país, un mexicano comprometido.

Despertar es un cambio, los cambios son para bien, el futuro se construye en el presente y hoy, en una de las elecciones con mayor participación, me queda claro que todos deseamos… un mejor futuro.