TRÁGICO ACCIDENTE HACE 19 AÑOS.- Fue un 20 de noviembre, pero de 1999, cuando uno de los autobuses en que viajábamos cerca de 150 priistas campechanos a la toma de protesta del entonces candidato a la Presidencia de la República tuvo un trágico accidente rumbo a la Ciudad de México, en donde fallecieron siete buenos mexicanos y mejores campechanos. En aquel entonces, quien esto escribe, era el secretario de Gestión Social del Comité Directivo Estatal del PRI en Campeche, e iba al frente del contingente pues de alguna manera era quien mayor “jerarquía” pudiera haber tenido ese día, pues el presidente del partido que era don Edilberto Buenfil Montalvo, que tenía previsto irse con nosotros en esos autobuses, tuvo que partir apresuradamente un día antes en que fue convocado por el Comité Ejecutivo Nacional porque se rumoraba pudiera “caerse” la candidatura de Labastida. “Tomasito” -me sentencio el ingeniero- “Váyanse con cuidado y ve que no se quede atrás ninguno de los camiones”, y por lo tanto me fui en el primero del contingente, pero siempre al pendiente de los vehículos que iban detrás de nosotros y todo se desarrollaba en un agradable ambiente festivo hasta que el cansancio nos durmió el día 19 por la noche.

CÓMO VIVÍ ESE SUCESO.- Fue el 20 por la mañana -el parte policiaco dice que fue a las 8 y media de la mañana- pero tengo claro que fue antes, pues al despertar y preguntar a los choferes por los camiones que nos seguían me dijeron que no tenían idea, por lo que les pedí que se detuvieran a la vera del camino a esperarlos. No pasó mucho tiempo en que un carro que venía en ese sentido se paró a decirnos que había habido un accidente a la altura del kilómetro 00+50 de la vía nacional 145-D del tramo Cosamaloapan-Las Tinajas, Veracruz, y que parecía que solo había volcado sin mayores consecuencias. De inmediato nos regresamos y nos encontramos con un panorama completamente diferente al que nos había dicho el viajante, pues ya estaba ahí el tercer autobús tratando de auxiliar a la gente que venía en el segundo que fue el que sufrió el accidente y al llegar lo primero que nos dijeron fue: “esta fea la cosa”, parece hay varios muertos.

LA TRÁGICA EXPERIENCIA.- Efectivamente al volcar el autobús cayó sobre la cerca de “contención” que se encuentra a la vera de la carretera y esta entro por una ventana arrasando con casi todos los que se encontraban dormitando de ese lado, pocos se salvaron… y ahí fallecieron mi amigo Gabriel Ramírez González; el joven Ricardo Turriza Beltrán, hijo de mi comadre Guadalupe Beltrán Acosta y quien había sido colaborador mío cuando fui presidente del comité municipal del PRI; don Gregorio Pech Pech; Adriano Uc May, el “paisanito” ex presidente municipal de Tenabo; Don Francisco Bacelis Loría, tesorero de la Federación de Trabajadores de Campeche; don Cristóbal Queb Collí, ex regidor del ayuntamiento de Campeche y ex dirigente del Sindicato de la Industria del Hielo y Congeladoras, y la lideresa de colonias María Pérez Acosta. Todos ellos entrañables amigos y absolutamente nadie de los que estábamos ahí creímos que esto estuviera sucediendo. Hubo 16 heridos y empezaban a llegar las ambulancias para trasladarlos, cuando se tomó la decisión de que el contingente tenía que continuar su camino a la Ciudad de Mexico, porque en nada ayudaba tanta gente en torno al suceso. Nos quedamos en el lugar de los hechos algunos compañeros entre los que recuerdo a los periodistas Alejandra Arredondo, Domingo Vázquez y este servidor a levantar a nuestros muertos y a ver que se atendiera adecuadamente a nuestros heridos. Antes, quien esto escribe había ido a la gasolinera de Tinajas a usar un teléfono público, pues hace casi 20 años la señal celular solo era aislada en algunas ciudades y el primero en contestarme fue el comandante Cobos ‘cobitos’ de la central de la policía de Campeche, a quien pedí localizara al gobernador e hizo un eficiente trabajo pues en menos de un minuto ya tenía en la línea a su secretaria, la siempre amable y gentil Ana Graciela Crisanty, quien no daba crédito a lo que escuchaba. Antonio se portó a la altura y de inmediato mandó al jefe de la policía, el comandante Jorge Ancona, a solventar gastos de clínicas y a estar al pendiente de los acontecimientos y un poco más tarde llegó él personalmente, con rostro adusto y su no muy agradable carácter de aquel entonces, pero hizo lo que tenía que hacer y eso simplificó todo. En aquel entonces el hoy gobernador Alejandro Moreno Cárdenas era el dirigente juvenil del PRI y estuvo en contacto permanente con este humilde escribidor y en todo momento su apoyo fue invaluable.

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UN RECORDATORIO CON MUCHO RESPETO.- Recuerdo esto porque hay que tener memoria; porque hay gente valiosa y noble en todos lados, a los que no se les recuerda adecuadamente, no por el hecho de haber realizado una hazaña excepcional, sino simplemente por el hecho de ser ciudadanos comprometidos con una causa e ideas de prosperidad para su pueblo y su familia. De ninguna manera pretendo abrir heridas que dudo mucho hayan sido cerradas, pero sí hacer un muy modesto homenaje a quienes se nos adelantaron en el camino. Gracias a todos. Con mucho respeto y en espera de que nunca mas, suceda nada similar.