No han empezado aún los tiempos oficiales de campañas y ya estamos en ellas; lamentablemente para nosotros, el posicionamiento de sus gallos no se refieren a trabajo realizado sino a descalificación de adversarios ya sean internos o externos, en otras palabras, quieren brillar no reluciendo por méritos propios sino cubriendo la luz de los demás con carretadas de detritos y en lugar de enfocarse en su trabajo se enfocan en analizar eventos en los que unos van y otros no, en la distancia de las sillas, en a quien mencionan primero, es decir, están adivinando futuros leyendo las sonrisas, las manos estrechadas, los abrazos, etc… Se concentran más en tratar de averiguar a qué grupo sumarse antes que en las actividades por las que se les paga pues lo importante pareciera no ser lo que se hace sino el puesto en que seguirá.

Lo peor de todo no es esa maña aprendida de priorizar la cercanía y amistad antes que el trabajo, lo peor es que se nos hace tan normal que ya ni le prestamos atención, es tan común escuchar a un servidor o funcionario hablar de la amistad que los une con Fulanito o Menganito como si esa fuera la única medida válida de su desempeño y de su futura continuidad dentro de “su servicio público” que nosotros, pobres mortales que no tenemos ni la más mínima idea de los tejemanejes aplaudimos a rabiar lo que se nos ponga enfrente creyendo por enésima vez, que esta vez, será la vez.

Hagamos un ejercicio, veamos los países con mayor crecimiento de su sociedad, con mayor grado de cultura y de participación social, en esos países, el gobierno no es el pináculo de la cadena alimenticia, es solo el facilitador de las políticas públicas, no buscan foco, no necesitan el aplauso y si tienen partidos de oposición suelen ser de leal oposición, lo que significa que anteponen el bienestar de su sociedad, su país y su influencia mundial por encima de intereses de su organización política y por supuesto, de los personales.

En cambio, en nuestro país, dejamos las decisiones en manos de partidos políticos que designarán a quienes habremos de elegir en votación, una minoría seleccionará de su minoría a quienes habrán de competir para gobernar a la mayoría, nuestro universo de selección de entrada es minúsculo y si a eso le sumamos el criterio con el que se selecciona limita la posibilidad de que intelectuales, librepensadores, activistas puedan llegar a mejorar nuestras políticas públicas.

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La sociedad debe ser participativa y sin embargo, nuestra participación queda acotada por nuestros representantes legislativos que suelen anteponer la postura de su bancada o de sus “padrinos políticos” a la de sus electores. Nuestra voz, por consiguiente solo se escucha en el momento de votar y a pesar de que es en ese momento cuando se escucha, tenemos ciertas prácticas perfeccionadas con el tiempo en que todo lo que importa es ganar sin que importa el como se consigue.

Me cuesta trabajo pensar que podremos revertirlo en pocos años pues para poder hacerlo se debe de voltear a ver y atender a la mayoría, a la base y eso no es rentable dentro de nuestro sistema, sistema que fagocita las mejores intenciones, que limita la posibilidad de implementar mejoras sustanciales a largo plazo pues solo hay 3 ó 6 años para realizarlo, un sistema que se convierte en impulsor de políticas sociales sin considerar a la sociedad y que se dice servir al pueblo sin voltear a verlo.

¿Es crítica? Claro que lo es. ¿Tengo propuestas? Varias y muchas más que existen en personas mucho más inteligentes y capaces que yo pero de nada servirán mientras no tengamos un objetivo común y eso, eso es lo complicado y más, si nuestros actores políticos creen que la única forma de estar arriba es tirando a los demás.

No, solos no podemos pero de eso se trata esto, de que no estemos solos, de que nos tomemos el trabajo de enterarnos de quienes nos desean gobernar, de analizar sus proyectos y buscar las herramientas para que nuestros representantes lo hagan o… Se vayan.

Democracia y República son palabras muy usadas pero en su etimología nos dice que  Democracia es el gobierno del pueblo y República el gobierno de la ley.

Así que hay que buscar que el pueblo gobierne y la ley se respete y solo lo podremos hacer si así lo decidimos. De uno en uno… hasta que seamos todos.