Raúl Sales Heredia

En ocasiones pienso que la dirección que toma el país es más reactiva que propositiva, que no hay una planeación a largo plazo pues aquellos que deben de plantearlos están más preocupados por la siguiente elección que por sentar las bases de un crecimiento que otro aprovechará. En otras palabras, si no se puede salir en la foto inaugurando, no es “rentable”, no tiene caso, no sirve.

Esa terrible situación de pararse enfrente a un grupo de personas para decirles lo que quieren escuchar mientras se piensa en un interés particular es lo que nos tiene inmovilizados y ahogados. Y aunque no se puede generalizar diciendo que todos son así, lo que se nos presenta es siempre lo negativo, el que abusa, el que roba, el que huye o peor aún, el que aún con todas las pruebas en contra, es protegido por sus compañeros de partido dejando que “impunidad” se escriba con letras doradas justo debajo del nombre de nuestros municipios, estados y país.

Algunos incluso piensan que pedir un moche para destrabar un asunto, entregar un permiso, influir en una licitación o usar información privilegiada para enriquecerse viene incluido en la descripción del puesto como actividades a realizar de manera inmediata.

No, no todos son así, algunos si se entregan a su trabajo para servir a la sociedad y es gracias a ellos, a los que no conocemos, a los que están felices en lo que hacen y no buscan”lo que sigue” incluso a costa de destrozar y denostar a otro ser, que este país aún no se hunde o se prende en llamas.

Y nosotros, ciudadanos dormidos porque así nos hicieron, ciudadanos que solo somos escuchados en los meses previos a las elecciones no sabemos que hacer para mejorar nuestra sociedad pues no tenemos ni idea por donde empezar o como organizarnos y cuando sucede, algún partido verá una posibilidad en esa reunión espontánea y tomará la bandera, lo hará suyo, lo capitalizará y nuevamente, todo quedará entre políticos y los ciudadanos seguiremos sin saber que hacer para mejorar, por donde empezar o… como organizarnos.

Trato siempre de dar propuestas, de poner lo que pienso sería mejor pero hay días, hay días en las que veo al horizonte y realmente me pregunto si tenemos alguna oportunidad de llegar a una democracia, no a la definición de elecciones libres sino a la de darle el poder a la gente, de que puedan remover a quien no sirve en el momento en que vean que no lo hace, que puedan revisar las cuentas de aquellos a quienes les pagan de un dinero que les dan a guardar en el momento en que así lo deseen. Sin embargo, sucede lo de siempre, ¿cómo un individuo solitario puede influir? ¿Cómo si eres testigo de un acto de corrupción puedes exigir la renuncia de aquel que dice representarte? Es más complicado de lo que parece, nuestra voz, dentro de esta democracia representativa tiene que alzarse a través de nuestros diputados y estos, en lugar de escuchar a los que votaron por ellos, escuchan al partido que los postuló pues si no hubiera sido así, no habrían tenido la posibilidad de sentarse en la silla. Entonces ¿tenemos poder de decisión? Dirán algunos que sí, que lo tenemos a través de nuestro voto y aunque es cierto, significaría que solo decidimos cada tres años y que si aquel por el que nos decantamos nos mintió de entrada, nos tendremos que chutar tres años para castigar al partido que lo postuló aunque quien siga no tenga ni vela en el entierro. ¿Y mientras? ¿Durante esos tres años tendríamos que aguantarnos? Ante un acto de corrupción debemos denunciar, eso dice la teoría y debería ser suficiente para que al empleado contratado en elecciones se le investigara y en caso de demostrarse, ser cesado de inmediato pero, la teoría es una cosa, en la práctica es aún más complejo, aún más riesgoso para quien sigue la teoría.

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¿Quieren mi propuesta? Una fiscalía anticorrupción conformada por un representante político y dos de la sociedad civil, que tuviera acceso a cualquier documento sin pero que valiera y que su decisión tuviera consecuencias inmediatas a través de jueces sin rostro. ¿Quiénes los seleccionarán? No el Congreso, por ser de capital importancia, lo haría la gente a través de una boleta electoral pues a quienes seleccionarían serían su más fuerte defensa contra la impunidad.

¿Sirve mi propuesta? No sé, en esta situación en la que parece que uno no es ninguno… No sé… Quizá la tuya sea mucho mejor y yo me sume y te apoye y ya… Seremos dos.