Y mientras los vencedores se bajan de la nube esponjosa de la victoria, el nuevo gobierno se instala y acomoda, los sueldos se reajustan, la incertidumbre de los puestos que se eliminan o permanecen se acaba, los nuevos legisladores se dan baños de constitución… ¿nosotros que hacemos?

En nuestra vida nacional, nuestra ciudadanía pareciera limitarse al apapacho de las campañas y a nuestro día electoral y después nos sumimos en el letargo bajo el supuesto de que ya elegimos a quienes harán el trabajo y en el interregno de la salida de unos y la entrada de otros, ellos se dan la mano, se felicitan, se perdonan, se dicen que “eran tiempos de campaña” y muchos, siguen igual pero, nosotros, los que no estamos en el “sistema” hacemos algo peor… no nos movemos.

A estas alturas ya deberíamos saber quienes serán los que nos representan, no solo sus nombres, no solo sus rostros, no, conocerlos a fondo, de donde vienen, que han hecho, que quieren hacer y de que forma esas ideas que nos propusieron en campañas se llevarán a cabo.

No obstante, estar al pendiente de nuestro ejecutivo, legislativo y judicial no es lo único que debemos hacer, la ciudadanía no se encuadra y se limita por la política, por el contrario, la excede, la ciudadanía está dentro de cada una de nuestras actividades, en el diario convivir, en el respeto a las diferencias, en el cuidado de nuestras áreas comunes, en el cumplimento de nuestras responsabilidades y en la obligación más importante, la construcción del futuro de nuestras siguientes generaciones.

Nuestro país depende de nosotros, los proyectos políticos son direcciones a seguir pero, somos todos nosotros los que debemos actuar, no podemos darnos el lujo de ver una injusticia y hacernos omisos, no podemos permitirnos saber de un ilícito y no denunciarlo, no podemos librarnos de la responsabilidad, ejemplo, vemos en un parque público que alguien tira basura, debemos decirle de manera amable que el espacio es de todos pero, como nos exponemos a una actitud irrespetuosa, generalmente nos callamos y como no soy nadie para pedirles que se expongan a una falta de respeto, les propongo que recojan la basura y la depositen en el bote y si los ve la persona que los tiró, mucho mejor. A que voy con esto, el parque es de todos, entonces, decirnos que la basura no la tiramos nosotros y por lo tanto no es nuestra responsabilidad es una forma de meternos el pie solo; el transporte público es un desastre, hagamos lo posible para mantenerlo en buen estado, hagamos nuestras paradas en los lugares designados y no donde estamos; si todo mundo circula por la izquierda y rebasa por la derecha, hagámoslo de la manera correcta; si nadie le abre la puerta de un local comercial a una persona que va a salir o entrar, hagámoslo; si llegamos a un lugar a tiempo y nadie más lo hace, no se molesten, ustedes cumplieron; si damos los buenos días, las buenas noches y no nos contestan, sepan que ustedes son los educados y que su actitud es correcta.

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En otras palabras, seamos ejemplo, seamos solución, seamos lo que esperamos de los demás pues solo así, nuestra siguiente generación lo aprenderá, lo realizará, lo atesorará.

La ciudadanía no depende de los partidos políticos, la corrupción e impunidad son un reflejo de lo que somos o de lo que dejamos de hacer, quizá no sabemos por donde empezar o como hacerlo. Es simple, empezamos en el lugar más importante de todos, empezamos en nuestras casas y no debemos preguntarnos ¿y ahora? Pues, el momento… es ahora.