Hoy se conmemora el Día Mundial contra la Tuberculosis (TB) y constituye una gran oportunidad para concientizar sobre esta enfermedad, las medidas de prevención y su tratamiento, en pos de lograr un compromiso global para ponerle fin definitivamente.

“La Tuberculosis es un tema de salud pública que nos aqueja a todos, no sólo como causa de enfermedad y/o mortalidad, sino también desde el punto de vista de los factores sociales y sanitarios que determinan su ocurrencia”, destaca María Valeria El Haj, actual directora médica de Vittal.

Existen dos tipos de Tuberculosis: la pulmonar, que es la más frecuente y contagiosa, la cual representa alrededor del 80 al 85% del total de los casos; y la extrapulmonar, que afecta a otros órganos fuera del pulmón, como la pleura, ganglios, aparato genitourinario, columna, etc. En el primer caso, la enfermedad se presenta con signos respiratorios como tos seca o productiva, expectoración con o sin hemoptisis, dolor torácico y síntomas generales como anorexia, astenia, adinamia, sudoración nocturna, pérdida de peso y a veces fiebre prolongada.

En esta instancia, el paciente puede contagiar hasta tanto no haya iniciado un tratamiento, es por eso que toda persona que presente tos y catarro  persistente por más de 15 días deberá ser estudiada para descartar la patología.

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El contagio de esta enfermedad se produce cuando quien la padece elimina pequeñas gotas de saliva (gotas de Fludgge) que contienen bacilos al toser, hablar o expectorar, teniendo mucha influencia las características del ambiente y la periodicidad y duración del contacto.

El diagnostico de la Tuberculosis  se puede realizar a través de la bacteriología (baciloscopia), radiología, reacción de PPD (va a mostrar infección, aunque no enfermedad) y otras técnicas de laboratorio. Luego, la mayoría de los pacientes se cura en un periodo de seis meses o más de acuerdo a la categoría de la enfermedad si reciben tratamiento y lo cumplen de manera adecuada, preferentemente mediante esquemas de TAES (Tratamiento Estrictamente Supervisado) o TDO (Tratamiento Directamente Observado).

Una vez iniciado el tratamiento de la persona con diagnóstico de Tuberculosis es muy importante registrar y evaluar los contactos que viven o tienen relación con ella por más de 4 horas diarias, controlando si presentan o no sintomatología, si están vacunados o no y, de no estarlo y ser menores de 6 años y no contar con documentación de vacunación y/o con cicatriz, deberán vacunarse con BCG para poder iniciar la correcta quimioprofilaxis, tratamiento que dura aproximadamente 6 meses.

“La vacuna BCG protege contra la Tuberculosis, y es efectiva y segura para prevenir las manifestaciones severas de la enfermedad, por lo que debe administrarse al nacimiento, antes del alta sanatorial, siempre que el peso del recién nacido supere los 2 kg”, detalla finalmente la Dra. El Haj.

Agencias.