Roger Federer durante su partido contra Donald Young por la primera ronda del Abierto de Estados Unidos de tenis el lunes 27 de agosto de 2012. (AP Foto/Charles Krupa)

Agencia AP

NUEVA YORK (AP) — Las últimas experiencias de Roger Federer en Nueva York han terminado con disgustos que le privaron de un sexto título en el Abierto de Estados Unidos de tenis.

Está la derrota ante Juan Martín del Potro en la final de 2009, en la que estuvo a un par de puntos de la victoria, pero acabó perdiendo tras cinco sets. Y los caídas ante Novak Djokovic en las semifinales de las pasadas dos ediciones, en las que no pudo materializar match points.

Pero el suizo atesora jugar en el cemento azul de Flushing Meadows. Anhela ese sexto título que establecería una cifra récord en la era de los torneos abiertos y aumentaría a 18 su fabulosa colección de coronas de Grand Slam.

El primer paso en ese sentido lo dio el lunes al deshacerse 6-3, 6-2, 6-4 de Donald Young, un proyecto de promesa estadounidense que no despega.

“No estoy diciendo que sea un torneo fácil, pero el US Open siempre me ha resultado ser bastante natural. Y siempre espero con ganas jugarlo”, dijo Federer tras una placentera rutina nocturna de 1 hora y 34 minutos en el estadio Arthur Ashe.

“Este es un lugar que saca lo mejor de mí”, añadió.

También podría interesarte  Empresarios no quieren más impuestos

Con sus 31 años recién cumplidos, Federer llegó a la Gran Manzana en un momento idílico: viene de conquistar su séptimo Wimbledon y se colgó una medalla de plata en el tenis olímpico. También recuperó el primer lugar del ránking, luego de verse desterrado del mismo durante 25 meses por culpa de Rafael Nadal y Djokovic. Nadal no vino esta vez por una lesión en la rodilla izquierda izquierda y sólo se cruzaría con Djokovic en la final.

“Estoy feliz de ser el número uno del mundo ahora mismo, pero eso no es lo que me motiva en el US Open. Lo que busco es ese título, acercarme a ese título”, declaró Federer.

Un oponente que podría trastocar ese objetivo se llama Andy Murray, con un choque a la vista para las semifinales.

Federer venció a Murray en la final de Wimbledon, pero el escocés se cobró revancha al mes siguiente en el mismo césped de All England Club para proclamarse campeón olímpico.

No hay que fiarse con la victoria en sets corridos de Murray en su estreno. Pasó apuros y por algo pegó un grito que retumbó en el estadio: “¡Concéntrate!”

Murray, quien procura conseguir su primer título de Grand Slam, derrotó 6-2, 6-4, 6-1 a Alex Bogomolov, quien el año pasado renunció a la nacionalidad estadounidense y ahora defiende a Rusia. El tercer preclasificado remó contra corriente al sufrir de entrada un par de quiebres de servicio, pero supo neutralizar el saque de Bogomolov al quebrárselo nueve veces.

“Si le pongo una nota al partido, le daría un seis o siete de 10 puntos”, dijo Murray.