José Fuentes

Pese a los elevados índices de delin­cuencia en Ciudad del Carmen, las escuelas se han mantenido con baja incidencia en casos de asaltos y actos vandálicos o violencia por parte de pandillas o grupos delictivos, lo cual obedece al apoyo de las corporacio­nes policiacas, refirió Abel Gutiérrez Pérez, jefe de la Unidad de Servicios Regionales de la Secretaría de Educa­ción (Seduc) en la Isla.

A la fecha, indicó el funcionario, las policías Municipal y Estatal apo­yan a los directores de las escuelas secundarias y primarias, desde la en­trada hasta la salida de los escolares, con la finalidad de vigilar y detectar cualquier tipo de anomalía que se lle­gara a presentar con sujetos o perso­nas desconocidas.

Gutiérrez Pérez indicó que en meses pasados y por la alta inseguridad con que se vivía en Carmen, se solicitó al director de la Policía Mu­nicipal, Marco Antonio Calderón Ló­pez, enviara algunas unidades a las puertas de los centro escolares, en horarios de entrada y salida de clases.

Actualmente se tiene un operativo escolar en la Isla y pese a ello, las ins­tituciones educativas no dejan todo el trabajo a las autoridades policia­cas, dado que también implementa­ron estrategias con los padres de fa­milia para contribuir en la seguridad de sus hijos, principalmente con la comunicación constante para saber el entorno de la escuela.

“Nuestra responsabilidad co­mienza desde que el alumno entra a la escuela y son los mismos maestros quienes se encargan de entablar plá­ticas con los muchachos, los cuales, en ocasiones suelen comentarles de acercamientos con personas desco­nocidas, mismas que les ofrecen ci­garros o alcohol, pero gracias a la vi­gilancia que ejercen las autoridades policiacas el acto no llega a consu­marse”, señaló.

Consideró además que los padres de familia tienen la responsabilidad de llevar a sus hijos, lo cual es buena medida para que nadie intente acer­carse a los estudiantes a ofrecerles cualquier tipo de enervantes o alco­hol en los centros de estudio.

Reconoció que el alcoholismo y drogadicción son un problema so­cial que no se puede acabar, pero consideró que cuando menos se pue­de contrarrestar en la población es­tudiantil mediante la vigilancia y la buena comunicación con los hijos.

Por otra parte, Abel Gutiérrez dijo que este tipo de adicciones se presen­ta en estudiantes que en su mayoría son de familias de escasos recursos económicos, y donde por lo general tanto el papá y la madre consumen bebidas embriagantes.

Lamentó algunos casos en los que los paterfamilias obligan a sus hijos a trabajar o salirse de la escuela para pedir dinero y de esa forma les man­tenga el vicio que los daña, no sólo a ellos, sino a sus descendientes, y les trunca un futuro saludable.