Luis Calderón Ferreiro 

La reforma educativa que promueve el Presidente Enrique Peña Nieto ha encontrado consenso entre políticos y sociedad.

Entre otros planteamientos, se propone eliminar las plazas vitalicias y hereditarias en el sistema educativo nacional.

Entrevistados al respecto, políticos campechanos avalaron las modificaciones en materia educativa y, aunque muy pocos se atrevieron a mencionarla, se refirieron a la lideresa del Sindiacto Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo, como la responsable de “una educación secuestrada”.

José Inurreta Borges, presidente del PAN Municipal, por ejemplo, dijo que es muy importante que “las plazas de los maestros se dejen de regentear por los líderes y que sea a través de las evaluaciones y del trabajo demostrado en la docencia como se logre estos niveles… empieza el control sobre Elba Esther Gordillo, creo que es correcto, ha tenido un poder discriminatorio sobre su sindicato y sobre el sector educativo de este país”.

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Para el diputado perredista Ismael Canul, “esta reforma tiene como objetivo principal que el gobierno asuma la responsabilidad de lo que concierne al sector educativo en el país, es un sector que de alguna manera ha estado corrompido, secuestrado por una dirigencia sindical que lo único que buscaba son intereses personales”.

En cambio, el ex dirigente sindical de maestros y actual diputado por el Panal, Mario Tun Santoyo, dijo que la reforma no afectará al SNTE y no viene dedicada a ningún líder.

“Yo desconozco, a lo mejor tiene otra intención, pero que atente o afecte a alguna organizacion particular no le veo ningún sentido”, dijo.

-¿No va sellada hacia el sindicato de Elba Esther?, se le cuestionó y dijo que “prácticamente no afecta al sindicato (SNTE)”.