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PRIMERA PARTE

Gabriela Aguilar Nah/Fotos: Robin Canul

Muy pocos lo saben, pero Campeche alberga en su territorio a la única empresa de cultivo de peces marinos integral en todo el mundo, y trabaja a partir de un laboratorio de reproducción de peces con una finca en mar abierto que los engorda y exporta.

Tecnología Pesquera Avanzada de Campeche controla todos los métodos de su sistema, lo que la hace única, ya que cuenta con la tecnología de reproducción y engorda de peces en mar abierto, mediante jaulas con un diseño especial.

Jean Pierre Goffings, responsable del laboratorio de reproducción, abrió las puertas en exclusiva para EL EXPRESO y guió un recorrido en esta parte de la empresa de sector productivo primario.

Hace varios años, a su llegada al estado, Goffings se encargó de instalar un pequeño laboratorio de reproducción que incluía estación de engorde; por falta de capital no llegó a ser lo suficientemente rentable, así que decidió unirse a empresarios extranjeros, y así, Tecnología Pesquera Avanzada de Campeche se ha posicionado hasta lograr sus cifras actuales.

EL PROCESO

Jean Pierre Goffings mostró a detalle el funcionamiento del laboratorio de peces, que es la fase a su cargo y que requiere de estricta supervisión y precisión.

El principio de todo son los huevos de la especie que, para conseguirlos, cuentan con dos tanques de progenitores de 6 a 8 kilos. El periodo de reproducción de esta especie es de septiembre a enero y se da de manera exterior, es decir, la hembra suelta los óvulos y el macho suelta el espermatozoide, que tendrá que nadar para encontrar su óvulo. Cuando los huevos están fecundados, flotan, y los que no, se hunden.

La hembra produce 250 mil huevos por kilo de su peso, o sea que si tiene cuatro kilos va a poner un millón de huevos, y lo va a hacer en periodos alternados durante tres semanas; una vez que los huevos fecundados están flotando por gravedad, se separan y se ponen en cultivo alimentándolos con un zooplancton llamado rotífero que se produce ahí mismo, ya que se trata de alimento vivo, igual que la artemia.

Goffings nos detalla que el arte de cultivar el alimento es que tiene que ser del tamaño de la abertura de la boca de la larva; si es chico, pasa a través del tubo digestivo y no topa nada; si es grande, no lo digiere, entonces tiene que haber monitoreo constante entre la abertura de la boca de la larva y el tamaño del alimento.

“Al principio están en diferentes estanques; al final están en mar abierto en jaulas enormes para terminar, pero esta es la fase más importante porque la larva va a nacer con todos sus órganos pero aún no están funcionando. En un periodo de 21 a 23 días, los órganos se van a poner en función uno tras otro y sabemos qué día van a empezar a funcionar, y necesitamos condiciones de luz, temperatura, salinidad del agua, etc., para que eso pueda pasar. Por ejemplo, estas larvas están en periodo de formar la vejiga natatoria, este día sabemos que para poner en función la vejiga natatoria, la larva tiene que venir a tomar una burbuja de aire a la superficie del agua que tiene que estar limpiecita,  porque si hay la mínima partícula de grasa sobre la superficie, la larvita no va a poder tomar su burbuja para poder poner en función su vejiga natatoria”.

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Una vez que la larva ya se hizo pez se va a los tanques para un proceso de “destete”, es decir, pasará de ingerir alimento vivo (rotíferos y artemia), a alimento inerte y después va a pre engorda.

Tras el recorrido por varios estanques en donde se pudieron observar las distintas fases por las que pasa el huevo y la larva hasta convertirse en pez, llegamos a un estanque en el que ejemplares de un gramo o gramo y medio estaban siendo sacados para llevarlos al mar. La razón de darles más espacio a tan poco peso es que se trata de un pez caníbal al que se le debe sobrealimentar en esta fase para que no se coman entre sí.

BIOTECNOLOGÍA

Si bien la temporada natural de reproducción es de septiembre a enero, esto supondría que el laboratorio no funciona ocho meses al año, pero no es así. “En este laboratorio ‘jugamos’ con el fotoperiodo; estamos ‘engañando’ al pez, es decir, con luz y temperatura lo vamos a hacer pensar o reaccionar como si junio (fuera) septiembre u octubre y así va a poner huevos todo el año y el laboratorio puede funcionar todo el año. Todo esto es un proceso natural, no hay nada genético en eso, todo esto es natural; lo único que hacemos aquí es engañar al pez; es el único laboratorio que tiene esta facilidad en toda las Américas”.

La vida reproductiva de estos peces es de entre cuatro y ocho años; en esta temporada los huevos son de calidad y después producen mayor cantidad de huevos, pero de menor calidad, es por eso que después de 8 ó 9 años integran nuevos progenitores. Pero estas precisiones son apenas una mínima parte de todo lo que implica el verdadero cultivo de peces: “Hay mil detalles que se tienen que cuidar, y si fallas uno, falla todo, por eso tengo un equipo de gente, que son todos mexicanos y son muy buenos, ellos vienen siendo lo que yo llamo un acuacultor”.

Aunque el cultivo de peces es un negocio loable y sustentable, amerita una estricta y cercana vigilancia de todas las fases para poder tener el control del proceso: “Toda nuestra vida está en función de la larvita; una vez que crece hay que ver cómo hacemos para que no se muera, para que sobreviva y, ahí en el mar, cómo controlamos la mortandad, el canibalismo, el mal tiempo. Estamos trabajando con la naturaleza, nos plegamos a la resiliencia de la naturaleza, si no, esta cosa no funciona, por eso muchos otros laboratorios no funcionan, porque son investigadores, pero sábado y domingo no se trabaja, (tampoco) Año Nuevo o días festivos; eso no cabe con esta actividad”.

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