Presión. Los maestros piden ser escuchados por las autoridades (Fotos: Robin Canul)

Presión. Los maestros piden ser escuchados por las autoridades (Fotos: Robin Canul)

R. VÁZQUEZ Y W. DELGADO
REDACCION@MULTIMEDIOSCAMPECHE.COM

A las 8:30 horas de ayer, al iniciar su concentración, los maestros inconformes con la reforma educativa jamás se imaginaron que diez horas más tarde llegarían incluso a enfrentarse violentamente con granaderos y policías estatales. Pero tampoco tenían en sus planes la toma del Palacio de Gobierno y del Palacio Legislativo dejando encerrados a diputados y servidores públicos. Fue “una medida que surgió de momento”.

Sin temor a los llamados de la Secretaría de Educación a no paralizar actividades en las escuelas, miles de maestros marcharon alrededor del Centro Histórico, esta vez, apoyados por pequeños grupos de normalistas, padres de familia y hasta alumnos.

La movilización inició minutos después de las 10:00 hrs. en la Plaza de la República para recorrer todo el Circuito Baluartes y retornar a su punto de partida y donde exigieron ser atendidos por el gobernador Fernando Ortega Bernés. Eran alrededor de siete mil profesores de al menos la mitad de los planteles escolares de toda la entidad, aunque otros se quedaron en sus municipios a realizar plantones ahí.

En la marcha, que duró más de una hora, con pancartas y porras exigían que el Presidente de la República fuera evaluado y mostraron repudio hacia el dirigente del SNTE en el estado, Mario Rodríguez. También dijeron que a partir de ayer mismo las clases quedarían suspendidas por tiempo indefinido.

Se pudo observar que algunos maestros de las escuelas del primer cuadro de la ciudad que acudieron a impartir clases, al ver el numeroso contingente, abandonaron sus salones y se unieron a la manifestación. Incluso la planta baja de la ‘Escuela Modelo’, la Justo Sierra Méndez, se sumó al paro.

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Al arribar al Palacio de Gobierno los maestros decidieron cerrar la Calle 8 y rodear las sedes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, clausurando sus puertas. Nadie podía entrar ni salir. Para la vigilancia de las entradas y salidas los maestros inconformes se dividieron en grupos por municipios para montar guardias de dos horas. Ahí mismo interpusieron amparos individuales contra la Ley del Servicio Profesional Docente que, aseguran, viola sus derechos como trabajadores.

La tensa situación permaneció así durante varias horas. A eso de las cinco de la tarde el gobernador ofreció una rueda de prensa en la Secretaría de Educación, al otro extremo de la ciudad, para reprobar la actitud de los paristas. Simultáneamente, el secretario de Seguridad Pública, Jakson Villacís Rosado, acudió a Palacio de Gobierno para dialogar con los inconformes y convencerlos de que liberen las instalaciones. La opción alternativa era el uso de la fuerza.

Y así sucedió. Media hora después comenzaron a llegar los granaderos y policías antimotines. Se usó la fuerza y los maestros respondieron de igual forma. Las decenas de agentes no pudieron contener pronto a los miles de inconformes y tuvieron que hacer uso de gases lacrimógenos y macanazos.

Finalmente, fueron replegados poco a poco hasta alcanzar la Plaza de la República, donde hasta el cierre de la edición permanecían en paro indefinido. Las clases continuarán paralizadas en numerosas escuelas hasta nuevo aviso.

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