La plataforma Ejatlas colocó al Estado de Campeche como la única entidad de la Península de Yucatán, y una de las dos en todo el Sureste mexicano, que cuenta con zonas consideradas de conflicto ambiental, considerando el grave daño que ocasiona la empresa Monsanto al proceso de polinización de las abejas y la deforestación de grandes extensiones de selvas para el monocultivo de la soya transgénica.

El atlas forma parte del proyecto europeo EJOLT, el cual reúne a 23 universidades y organizaciones de justicia medioambiental de 18 países.

Además, el propósito de la plataforma es también el de dar visibilidad y hacer un llamado de atención acerca de los graves desequilibrios sociales y económicos que vive el planeta en la actualidad.

“En todo el mundo las comunidades están luchando para defender su tierra, el aire, el agua, los bosques y sus medios de vida de los proyectos perjudiciales y las actividades extractivas con impactos ambientales y sociales graves, como son la minería, la construcción de represas, las plantaciones, el fracking, la quema de gas, incineradores, etc.”, destaca el proyecto, que de igual forma señala que a menudo todo esto tiene lugar en las poblaciones más marginadas y lejos de los ojos de los ciudadanos interesados o consumidores de los productos finales.

Tal es el caso de cientos de apicultores campechanos y yucatecos, quienes interpusieron tres amparos ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en contra de la soya transgénica debido a las grandes extensiones de selva deforestada para su cultivo en la zona de Los Chenes, así como el uso de grandes cantidades de herbicida que se utilizan en los sembradíos, lo que incide en contra de las abejas.

La soya transgénica de Monsanto se cultivan en nueve estados del país, principalmente para la producción de aceite y de alimentos para el consumo de personas o animales.

Fue entre los años 2000 al 2009 que la producción de Monsanto se llevó a cabo con fines experimentales, incluyendo el uso de medidas de confinamiento para limitar su contacto con la población y el medio ambiente.

Sin embargo, entre el 2010 y el 2011, las plantaciones experimentales se convirtieron en un “programa piloto” que permitieron la producción de organismos genéticamente modificados (OMG) con o sin medidas de contención.

En junio de 2012, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) emitió un permiso para Monsanto para la actualización del proyecto de soya en torno a 250 mil hectáreas, pasando de “piloto” a “comercial, que permite la producción de OMG sin ningún tipo de medida. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) apoyó esta decisión.

La plataforma Ejatlas hizo hincapié en el hecho que la Península de Yucatán concentra alrededor de 60 mil hectáreas de cultivo de soya modificada genéticamente, siendo esta zona uno de los puntos calientes de biodiversidad del mundo y la segundo mayor selva tropical del continente americano, después de la Amazonia.

Los argumentos que el proyecto considera para colocar a Campeche como el único Estado de la Península dentro del mapa de riesgo ambiental global, es el hecho de que las abejas son los polinizadores más importantes de la Península de Yucatán, lo que da a la apicultura excepcional relevancia socio-ecológico.

Además, desde mediados del siglo XX la apicultura en México se ha convertido en una industria importante más allá de los usos tradicionales. En la actualidad, la producción de miel de la zona maya en la Península de Yucatán representa el 45 por ciento de la miel de la nación, y el 90 por ciento de los que se exporta a la Unión Europea.

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Sin embargo, esta actividad se ponen en riesgo debido al uso de glifosato, un fuerte herbicida utilizado en la producción de soya y el polen de las especies transgénicas, lo cual tiene un considerable efecto negativo sobre la producción orgánica de miel, y por lo tanto la condición socioeconómica de los productores locales .

Incluso en 2011, una carga de 150 toneladas de miel fue rechazada por los clientes de Alemania por contener el polen de las especies transgénicas. La contaminación de la miel se confirmó mediante un estudio del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

Por otra parte, la producción de soya incluyen la deforestación de la vegetación natural para dar paso al monocultivo de plantaciones, provocando la pérdida de biodiversidad y la disminución de la cantidad de néctar utilizada por las abejas para producir miel.

Algunos de los apicultores, organizaciones civiles y empresas contra las plantaciones formaron una organización activista llamada Sin Transgénicos y organizaron una protesta a la que asistieron 2 mil personas en siete centros ceremoniales mayas y una plantación en la Península de Yucatán.

Mapa riesgos

En junio de 2012, los miembros de la red interpusieron un recurso de apelación para prohibir el cultivo de soja transgénica en los estados que participan en el proyecto de Monsanto, como son Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas, y exigieron que estos estados sean decretados como zona libre de transgénicos.

Además, denunciaron a la Semarnat por evadir su responsabilidad de proteger el medio ambiente y para la toma de la decisión sin tener en cuenta las opiniones de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y el Instituto Nacional de Ecología (INE).

El 9 de abril de 2014, el representante de los apicultores confirmó que diversas agrupaciones, como Productores Unidos Lol K’ax, Productos de Miel Real “El Panal” de Suc-Tuc, Miel y Cera de Campeche, Koloolel Kab y Unión de Apícolas Indígenas Cheneros, presentaron un recurso de amparo para detener la autorización por parte de la Sagarpa para el cultivo de transgénicos.

En su decisión, el juez argumentó haber aplicado las normas de protección de los derechos de los pueblos indígenas, teniendo en cuenta la función esencial que la apicultura tiene para la cultura, el medio ambiente, la economía y la sociedad de las comunidades locales en la región. Anteriormente el 6 de marzo de 2014, el Juzgado Segundo de Distrito confirmó un recurso independiente contra Monsanto por dos comunidades mayas de Hopelchén, Pac-Chen y Cancabchén.

Cabe destacar que la plataforma Ejatlas considera 36 zonas el país con conflictos medioambientales, pero gran parte de estos sitios se ubican en el centro y norte del país. Sin embargo, señala que en el Sureste mexicano existen cuatro zonas de riesgo, de las cuales tres se encuentran en Chiapas y uno en Campeche, siendo esta última entidad la única de la Península de Yucatán incluida en el mapa de riesgo ambiental global.

José Adán Soberanis Huchín
redacción@multimedioscampeche.com