La falta de fervor y, quizás, de interés por parte de las nuevas generaciones, ha sido un factor clave para que la tradición del Día de Muertos no sea la misma que la de hace unos cuantos años, donde para estas fechas los panteones se veían llenos y casi no había tumbas abandonadas.

En una visita realizada por EL EXPRESO en varios camposantos de la ciudad, se pudo platicar con algunas personas quienes narraron sus vivencias y experiencias sobre estas festividades.

El señor Luis Ramírez, de más de 50 años y quien fue a visitar la tumba de su esposa y nieta en el cementerio de Jardines del Ángel, no dudó en señalar que esta tradición cada año se va perdiendo, pero él, mientras tenga las fuerzas, siempre acudirá a visitar a sus familiares, quienes perdieron la vida hace tres años, y que además les coloca su altar de muertos, creyendo firmemente en esta tradición.

“Vengo a ver a mi esposa y a mi nieta, ya tiene año y medio y tres años que fallecieron. Por la misma tecnología todo va cambiando. Yo sí creo en todo esto porque me lo enseñaron, me educaron poner los altares. Ojalá que la gente haga el propósito de trasmitir esta tradición a sus hijos”, externó.

Por su parte, la señora Lucía Cobá, de 53 años de edad y quien acude no sólo en estas fechas sino que acude a visitarlo cada semana a limpiar la tumba de su hijo que perdió la vida en un accidente hace 10 años, mencionó que hasta que ella muera dejará de hacer todo esto por su hijo, afirmando que a ella siempre le enseñaron el venerar a los muertos y exhortó a los ciudadanos que “olvidan” a sus difuntos a que estén conscientes de que es una tradición y que a pesar de muertos, siempre estarán en los corazón de cada quién.

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Otro caso es el de doña María Huicab, quien comentó que ya no nota el mismo fervor de la ciudadanía durante estas fechas y que la tradición se ha ido perdiendo en las nuevas generaciones, aunque mencionó que ella, a sus 73 años, hace lo posible para que año con año pueda visitar a sus padres y a su hermanita, quienes permanecen sepultadas en el panteón de Samulá.

Redacción
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