A quien se le tiene que creer es a Dios, no a las mentiras del hombre que tiene poder y dinero, afirmó ayer el Obispo José Francisco González González durante su homilía en la Iglesia Catedral de Campeche.

En la cuarta semana de adviento y ante un templo totalmente lleno de fieles católicos, el jerarca de la iglesia en primera instancia realizó el prendido de la última veladora de adviento y posteriormente realizó la bendición y encendido del nacimiento.

Expresó en su homilía que ya estamos en la última semana de preparación para la Navidad y este domingo la palabra de Dios invita a tomar una decisión importante en nuestra vida: creer en Dios, o creer en las situaciones, condiciones o personas humanas.

Agregó que cuando decimos ‘creo en Dios’, pero ya pusimos nuestra seguridad humana en otro lugar, ya sabemos que si Dios me falla “ya tengo mi plan B, mi plan C”.

El Obispo señaló que esas dos alternativas se presentan siempre, el creer en Dios en medio de las situaciones o los problemas, o creer en el hombre, que cuando tiene poder y dinero te confías de él, y él te cobija, te beneficia, te da seguridad, en cambio en Dios dudamos porque no sabemos si va a responder ni cuándo lo va a hacer.

En este sentido, González González dijo que la tentación siempre es muy grande, “confiar en el poderoso, en su seguridad, disfrazando nuestra fe en Dios, es muy común caer en este pecado, que es un pecado más grande que los pecados sexuales, aunque el primero no lo reconocemos, el segundo poco a poco lo empezamos a borrar de nuestra conciencia”.

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“Dios no dice mentiras, no dice falsedades, medias verdades, Dios no tiene una restricción mental que te diga las cosas entre luz, cuando Dios habla su palabra es verdad, es vida, es más estable que los cielos y la tierra”, expresó monseñor.

El jerarca dijo a los creyentes que se ha extendido tanto el uso de cosas ilícitas, independientemente de que también sean ilegales, porque “el poder del dinero te hace sentir seguro y si ganas mucho dinero con poco esfuerzo eso es corrupción, eso te hace sentir más dueño de un mundo tan deseoso de dinero”.

Recordó a los fieles que Dios no hace acepción de personas y que pa- ra Dios no es el dinero el que hace grande al ser humano, sino su dignidad. “¿A quién le crees, a un mundo donde la corrupción reina porque te da poder, seguridad y cobijo, o un mundo donde Dios te dice ‘no te asegura nada más que la vida eternerna ¿te arriesgas?’”, cuestionó el obispo.

Lamentó que muchos sean los que prefieran la primera, para gozar de los placeres de la vida, para darse el gusto.

Advirtió a los que acostumbran a justificarse con frases hipócritamente religiosas sólo para no vivir como Dios quiere.

Wilmer Delgado Rojas 
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