Este domingo 5 de marzo se celebró el Día Nacional de la Familia, por tal motivo la Iglesia Católica agradeció a Dios por la bendición de que las personas puedan tener una familia terrenal y espiritual, exhortando de igual manera a los feligreses para que recuerden que sólo hay una familia instituida por Dios, que consiste en un padre, una madre y sus hijos.

Al término de la homilía dominical en la Santa Iglesia de Catedral, el padre Francisco Velázquez Trejo dio gracias por el Día Nacional de la Familia, por tener un padre, una madre y hermanos, así como Jesús la tuvo durante su estadía en la Tierra.

“Dios también quiso que su Hijo Jesús tuviera una familia; la familia que Dios, nuestro Padre Yahvé, le dio a su Hijo Jesucristo le puso un papá adoptivo, que fue San José, y la madre de Jesús fue la Virgen María. Esa es la familia que Dios le dio a su Hijo”, comentó.

No obstante, el padre Velázquez Trejo fue claro al decir que la única familia fundada por Dios es la que se da entre un hombre y una mujer, exhortando a los feligreses a que no vivan engañados por la existencia de otros modelos de familia.

“Tengan cuidado porque podría haber gente que les quiera engañar que hay otros modelos de familia, no hay que dejarnos engañar. Sólo hay un modelo de familia, que es el de un padre y una madre, nada más. Es el modelo instituido por Dios”, aseveró.

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“Que nadie sobre la Tierra les haga dudar que hay otras familias. La que Dios puso es un hombre y una mujer y nosotros la tenemos porque tuvimos un padre y una madre. Ante los ojos de Dios no hay otra familia, solo la de un hombre y una mujer con sus hijos”, enfatizó.

LA CUARESMA NOS AYUDA A VENCER LAS TENTACIONES

Por otra parte, en la homilía de este primer domingo de Cuaresma, el padre Francisco Velázquez Trejo señaló que la Cuaresma nos ayuda a aprender a vencer las tentaciones con la gracia de Dios, tal como Jesucristo padeció en el desierto.

Además, también ayuda a reconocernos pecadores, a arrepentirnos de nuestras faltas y a confesarlas cuando sea necesario pues la Cuaresma es el tiempo especial de conversión y de confesión, pues es tiempo de volvernos a Dios y de acercarnos más a Él.

“Son 40 días, todos los católicos sabemos en qué tiempo estamos. Debemos esforzarnos en vivir nuestra fe; hemos iniciado estos 40 días de reflexión, de meditación, de conversión de una manera especial, absteniéndonos de muchas cosas que nos gusta y que queremos ofrecerlas en esta Cuaresma como una penitencia”, puntualizó el sacerdote.

Gilberto Ávila
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