En medio de sospechas y acusaciones de diversas irregularidades cometidas en apenas nueve meses, Marco Antonio Avilés Rivera presentó ayer su renuncia con carácter de irrevocable como director general del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Campeche (IcatCam).

Hay que recordar que Avilés Rosado obtuvo su nombramiento en octubre del 2016 de manos del titular de la Secretaría de Educación, luego de un escándalo mediático contra su antecesor y de lo que el entonces nuevo funcionario no habría aprendido nada.

Documentos en poder de EL EXPRESO dan cuenta, por ejemplo, de que el director de administración de Avilés Rivera habría incurrido en un grave nepotismo al meter en la nómina del organismo a su esposa, hijo, hermano y también a su concuño, quienes se desempañaban  con sueldos nada desdeñables como técnico superior, instructor, jefe de servicios y mantenimiento e instructor, respectivamente.

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Además, se supo de la supuesta “desaparición” de bienes del IcatCam, que fueron adquiridos bajo la gestión de Avilés Rivera pero que no aparecen en las instalaciones, como al menos cuatro vehículos que ni siquiera están asignados a personal del organismo.

Ello, sin olvidar las constantes denuncias de maltrato al personal y presiones para tapar algunas de las anomalías en la administración de la dependencia.

En su carta de renuncia presentada ayer, sólo agradece la oportunidad que se le brindó, pero no da causa alguna por su repentina salida que al presentarse en tan corto tiempo alienta los rumores de malos manejos que se vienen publicando en diversos medios desde hace varias semanas.

Redacción
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