Como todos los años, el pueblo campechano salió a derramar amor, fe, fervor y algarabía en el tradicional paseo por Mar del Cristo Negro Señor de San Román, en los 452 años de su llegada a la entidad.

Desde muy temprana hora, a comparación de otros años, y para ganarle al sol, la feligresía campechana se aglomeró en el Santuario de San Román para la misa previa de las 7 de la mañana, luego de lo cual salieron en procesión al Malecón hasta llegar al muelle de San Román para su paseo por mar.

Vestidos algunos con sudarios blancos y esperándolo con ropas bordadas de diferentes colores, los fieles recibieron a la imagen, que era custodiada por varios voluntarios, entre cánticos y aplausos, teniendo además flores de diferentes tipos de aromas y colores.

Asimismo, el Obispo de Campeche, José Francisco González González; el párroco del santuario, Martin Mena Carrillo; y la presidenta del DIF Municipal, Enna Ortiz de Hernández, además de las reinas de la feria del barrio tradicional acompañaron al patrono de San Román durante recorrido en medio de un aroma a incienso, albaca y al ritmo de salmodias.

Durante toda la procesión la algarabía se dejó sentir habiendo cientos de fieles que llenaron el muelle donde el Señor de San Román abordó un catamarán en el cual realizó su viaje de cerca de una hora por la bahía de la ciudad, siendo además escoltado por decenas de lanchas adornadas, con lo que esperaban la bendición del Cristo Negro.

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A pesar del calor, los feligreses estuvieron durante la misa oficiada por Monseñor, momento en el que señaló que, según enseñó San Pablo, la única deuda que se debe tener como católicos es el amor al prójimo, con lo cual se da cumplimiento a la ley moral de Dios, verdad que, aunque simple, muchas veces no es llevada cabo.

El Obispo comentó que muchas veces uno se puede ocupar de señalar la vida de otros, cuando lo más importante, según Dios, es corregir la propia vida espiritual y ayudar a los que se equivocan, añadiendo que dicha corrección nunca debe ser con violencia, sino con caridad.

Posterior a la misa el Cristo Negro Señor de San Román, fue colocado en su altar mayor donde recibió a los diferentes gremios.

Wilmer Delgado Rojas
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