Los hasta hace poco dos partidos más importantes del estado, el PRI y el PAN, están en la fase final del proceso de renovación de sus respectivas dirigencias estatales que les permitan reconstruirse luego de la debacle electoral del pasado 1 de julio.

Primero será el tricolor, que el martes lanzó su convocatoria tras la renuncia de Ernesto Castillo Rosado al CDE del partido.

Hoy, entre las 17:00 y las 18:00 horas, se abrirá la mesa de registro para los interesados en comandar al partido, para que mañana sábado, en su Consejo Político Estatal al que asistirá la presidenta nacional, Claudia Ruiz Massieu, la cúpula priísta de la entidad elija al nuevo presidente y secretario general, aunque se espera una fórmula de unidad y se barajean los nombres de Manuel Lazo Pech, Eugenia Velázquez, Ricardo Medina Farfán, Laura Baqueiro Ramos y Adriana Ortiz Lanz, entre otros, incluyendo perfiles de Ciudad del Carmen.

Por su parte, el PAN, aunque hasta ayer por la tarde no había pegado la convocatoria en estrados físicos y digitales estatales, el CEN del PAN autorizó y publicó la convocatoria de renovación de la actual dirigencia de Yolanda Valladares Valle, que llevó al partido a la tercera fuerza política de la entidad y perdió numerosos espacios en la elección.

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Según el documento, la elección, abierta a la militancia, será el 11 de noviembre. Pero los interesados en participar tienen hasta el 8 de octubre para recopilar al menos el 10 por ciento de firmas de apoyo de militantes, para que a partir del 12 de ese mes inicie la campaña interna.

Sin embargo, salvo la pública oposición de Juan Francisco Portela Rodríguez, hijo del expulsado panista Francisco Portela, quien fue candidato del PLC a la alcaldía el pasado 1 de julio, parece que por fin los panistas campechanos se pusieron de acuerdo y se agrupan en torno a la candidatura de Pedro Cámara, al que incluso integrantes del llamado ‘grupo Carmen’ han manifestado su respaldo.

Por lo que respecta a otros partidos, como el PRD, por el contrario, canceló su proceso interno y optó por la continuidad de un Víctor Améndola que exhibió el 1 de julio a un partido lejos, muy lejos del electorado.

Gilberto Ávila.