James Holmes, en foto tomada después de su arresto el pasado viernes.

Redacción

Antes de ser el sospechoso de asesinar a 12 personas en un cine en Aurora, Colorado, James Holmes era considerado un tipo callado, introvertido y agradable.

El joven de 24 años estudiaba para obtener un doctorado en neurociencias en la Universidad de Colorado, aunque al parecer estaba a punto de darse de baja.

“Básicamente tenía cierta torpeza social, pero no al grado de levantar sospechas de un posible asesinato en masa o de cualquier atrocidad de esta magnitud”, comenta Billy Kromka, un investigador asistente del laboratorio donde el presunto asesino trabajo varios meses durante el verano pasado.

El FBI mencionó que el tirador no poseía antecedentes criminales  y la policía local sólo le conocía por una multa por exceso de velocidad.

¿Asesino por naturaleza?

El Sr. Holmes nació un 13 de diciembre de 1987 en San Diego, California, área donde pasó gran parte de su infancia.

En el 2006 se graduó de la preparatoria Westeview en el distrito de clase alta Torrey Highlandas, donde sus padres vivían. En su anuario se lee que jugó futbol americano para el equipo “B” de su escuela, lo que hace pensar que sus actividades sociales no eran del todo inexistentes.

Una ex-compañera de clases, Breanna Hath, menciona que era un chico muy callado, “muy dulce y tímido” y que no producía ninguna “sensación atemorizante”.

“Ninguna chica se involucró con él”, declara, “parecía muy inmerso en su grupo de amigos fanáticos de los video juegos con los que solía pasar el tiempo”.

A policeman stands guard outside the home of James Holmes' parents in San Diego (20 July 2012)
 Intelectualmente dotado, Holmes consiguió una beca para estudia en la Universidad de California, donde obtuvo un grado en neurociencia en el 2010: “Tenía la capacidad de conseguir lo que quisiera academicamente”, comenta el consejero de su universidad Timothy White.

Después de graduarse, regresó a San Diego, donde al parecer tuvo problemas para encontrar un empleo y al parecer tuvo que conformarse con un empleo de medio tiempo en McDonald’s.

En junio de 2011, Holmes se enroló en un programa doctoral en la Universidad de Denver y se mudó a los apartamentos cerca del campus al este del suburbio de Aurora.

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Un desconocido

“No lo conocíamos, porque no hablaba con nadie”, menciona uno de sus vecinos, Gabriel Macías.

En su solicitud por el apartamento, el sospecho se describe como “callado y amigable”, según reporta el Denver Post.

Macías, que trabaja en una fábrica cercana, asegura que Holmes “usaba siempre pantalones con camuflaje y sombrero”.

Su colega y compañero de laboratorio, Billy Kromka lo recuerda como una de las personas más calladas que ha conocido, y que pasaba mucho tiempo inmerso en su computadora, jugando juegos de rol

A principios de esta primavera, Holmes empezó a tener problemas con sus estudios y obtuvo bajos resultados en los exámenes que presentó durante ese período, incluso la Universidad confirmó que estaba en proceso de retirarse.

En los 60 días previos al ataque en el cine, James Holmes compró legalmente cuatro armas en tiendas locales, un AR-15 (un rifle semi-automático), dos pistolas Glock calibre 40 y una escopeta Remington. También compró más de 6.000 rondas de municiones por el Internet.

En junio, el dueño de un campo de tiro rechazó una solicitud del sospechoso después de escuchar un mensaje “extraño, gutural, anormal” en el correo de voz de Holmes.

El jueves por la noche, el sospechoso fue arrestado en el estacionamiento de los cines, portando varias armas. Se dejó arrestar sin oponer resistencia. Al parecer, al momento del arresto declaró ser “El Guasón”, el acérrimo rival de Batman, y a quién al parecer pretendía emular.

“Evidentemente es un tipo desequilibrado. Tenía el cabello pintado de rojo, decía ser “El Guasón”, obviamente el enemigo de Batman”, declaraba el vocero de la policía de Aurora.

Ningún motivo se conoce hasta hoy y en su primera aparición en público Holmes pareció desorientado y perdido. Un psicoanalista lo describió como un “hombre que había subido a una montaña rusa emocional y quedó vació de emociones”.

Mientras, el país norteamericano sigue con los ojos fijos en una nueva tragedia que parece recordar que el sueño americano está plagado de pesadillas.