Soldados del ejército libanés patrullan un vecindario tras enfrentamientos nocturnos entre pistoleros suníes y chiíes en Beirut, Líbano, el lunes 22 de octubre de 2012. (Foto AP/Ahmad Omar)

Associated Press

BEIRUT (AP) — Fuerzas libanesas iniciaron el lunes una gran operación de seguridad para abrir carreteras y desalojar de las calles a los milicianos irregulares armados, intentando contener una ola de violencia causada por el asesinato del jefe de los servicios de espionaje, detractor acérrimo de Siria.

Durante la noche, los enfrentamientos sectarios causaron la muerte de por lo menos cuatro personas.

Los detractores de Siria han culpado al régimen de Damasco por el asesinato del general de brigada libanés Wissam al-Hassan el viernes en un atentado dinamitero efectuado en Beirut. En un Líbano ya tenso y profundamente dividido por la vecina guerra civil en Siria, el asesinato amenaza con sumir al país en una ola de violencia sectaria como la que lo castigó durante décadas, en su mayor parte a instancias de Siria.

También podría interesarte  Cruise vuelve al set, salva a la chica y la besa

Disparos esporádicos sonaron en Beirut y soldados respaldados por transportes blindados de personal equipados con ametralladoras pesadas ocuparon las principales avenidas y desmantelaron las barreras que encontraron. En ocasiones la tropa intercambió disparos con milicianos suníes.

Al-Hassan era un suní que desafió a Siria y a su poderoso aliado libanés, el grupo islamista Jezbolá. La guerra civil en Siria está dominada por la mayoría suní que combate contra el presidente Bashar Assad, que al igual que muchos de su régimen es de la secta alauí (una rama de la corriente chií). El Líbano y Siria compartes parecidas diferencias sectarias que han alimentado las tensiones en ambos países.

La mayoría de los sunís libaneses han respaldado a los sunís sirios y los chiíes libaneses a Assad.