El arzobispo Silvano M. Tomasi, nuncio apostólico y observador permanente de la Santa Sede en la oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, pronuncia un mensaje durante el comité de tortura de la ONU en Ginebra, Suiza, el 5 de mayo del 2014.

Comunicado. El arzobispo Silvano M. Tomasi pronuncia un mensaje durante el comité de tortura de la ONU en Ginebra, Suiza

Associated Press

Un comité de Naciones Unidas comparó el lunes con la tortura la forma en que el Vaticano ha manejado el escándalo mundial de abusos sexuales en sus filas, lo que planteó la posibilidad de que la Santa Sede enfrente mayores implicaciones legales debido a que no ha investigado apropiadamente a los clérigos y sus superiores.

Sin embargo, el enviado del Vaticano a Ginebra, el arzobispo Silvano Tomasi, afirmó que la Santa Sede estaba poniendo la casa en orden después de un esfuerzo de una década para lidiar con el escándalo mundial de abusos sexuales por parte de religiosos.

“Ha habido, en varias áreas documentables, una estabilización e incluso una declinación en los casos de pederastia”, dijo a un comité de expertos a cargo de la Convención de la ONU contra la tortura y otros tratamientos crueles, inhumanos o degradantes, que el Vaticano ratificó en 2002.

En la primera presentación de la Santa Sede ante el comité, los expertos ametrallaron al Vaticano con preguntas enérgicas a ser respondidas el martes.

Por ejemplo, preguntaron por qué el informe sobre su implementación del tratado se había demorado casi una década y por qué el Vaticano cree que su responsabilidad en cuanto a la protección contra la tortura solo se aplica dentro de la Ciudad del Vaticano, un estado de menos de mil habitantes.

“Me pregunto si puede decirnos cómo garantizan ustedes que la prohibición a la tortura en la Ciudad delVaticano abarca a todos los individuos sobre los cuales la Santa Sede tiene jurisdicción”, preguntó Felice Gaer, miembro del comité.

Los expertos dijeron que una conclusión del comité de que el abuso sistemático equivaliese a tortura podría tener consecuencias legales drásticas para la iglesia católica, a medida que lidia con litigios civiles en varias partes del mundo a causa del escándalo de varias décadas en el que decenas de miles de niños fueron violados y vejados de otras formas por religiosos.

Katherine Gallagher, abogada de derechos humanos en el Centro de Derechos Constitucionales, un grupo legal sin fines de lucro con sede en Nueva York, dijo que ese hallazgo podría desencadenar una catarata de demandas por abusos de décadas, porque no hay prescripción para los casos de tortura.

Gallagher, cuyo grupo representa a las víctimas de abusos sexuales del Vaticano, dijo que la violación puede constituir legalmente una forma de tortura debido a sus elementos de intimidación, coerción y explotación de poder.

“Las preguntas del comité sobre tortura versaron realmente sobre violencia sexual y violación, y dejan en claro que estos actos caen dentro de la definición de tortura y de las obligaciones del Vaticano según la convención sobre la tortura”, dijo después de la audiencia.

“Un reconocimiento del comité de tortura de que este es uno de los delitos más significativos podría abrir realmente las puertas a un nuevo nivel de procesos y demanda de responsabilidad”, afirmó.

El papa Francisco dijo que se responsabiliza personalmente por el “mal” que han provocado los clérigos que han abusado sexualmente y ha buscado el perdón de las víctimas. Insiste en que la iglesia debe extremarse para proteger a los niños.

Francisco anunció la creación de una comisión asesora sobre la cuestión y nombró a sus integrantes en marzo.

El comité de la ONU, integrado por expertos independientes, emitirá sus observaciones y recomendaciones finales el 23 de mayo.