La sonda Cassini se adentró ayer en los anillos de Saturno, última fase de su misión que tendrá su final cuando el 15 de septiembre se lance en picado hacia la atmósfera de este planeta en una maniobra de desintegración.

El descenso fue anunciado por la NASA en un tuit: “¡Ya está! En el espacio entre Saturno y sus anillos. Los instrumentos están en marcha pero no tenemos más contacto con la Tierra. ¡Ahí vamos!”.

Las comunicaciones entre la nave no tripulada y la Tierra quedarán cortadas durante la inmersión y no se restablecerán hasta un día después.

Si Cassini sobrevive al viaje, podría hacer contacto vía radio el jueves.

“Las imágenes y otros datos (de Saturno) comenzarán a llegar poco después de que se restablezca la comunicación”, señaló la NASA.

La Agencia Espacial Europea (ESA), promotora junto con la NASA de esta misión, subrayó que con las “repetidas inmersiones en esta región inexplorada” se va a concluir una misión en la que se han “recopilado datos sin precedentes para responder a cuestiones fundamentales sobre el origen de Saturno y su sistema de anillos”.

Su trayectoria. Tras su despegue de la Tierra en 1997, la sonda espacial Cassini estuvo viajando por el Sistema Solar durante siete años hasta llegar a Saturno en julio de 2004, y meses después se desprendió de la sonda europea Huygens, que aterrizó en Titán el 14 de enero del año siguiente.

Los datos recopilados por la sonda Cassini y Huygens han permitido poner en evidencia los procesos atmosféricos de esta luna, así como su evolución estacional, pero también la morfología de su superficie y su estructura interna, que podría incluir un océano de agua líquida.

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En sus 13 años de misión por Saturno, Cassini ha cubierto cerca de la mitad de la órbita del planeta, que tarda 29 años en dar una vuelta en torno al Sol, y en ese recorrido ha sido testigo de dos estaciones en Titán, lo que, según la ESA, puede ofrecer información sobre el pasado y el futuro de la Tierra.

Recientemente, Cassini detectó hidrógeno en emanaciones surgidas de fisuras de la espesa capa de hielo de Encélado, lo que evidenciaría reacciones hidrotermales propicias a la presencia de vida.

“Aunque no detectamos vida, encontramos una fuente de alimentación de la vida”, explicó Hunter Waite, del Southwest Research Institute de San Antonio.

Pare el final, las agencias espaciales buscan cumplir con una serie de protocolos de “protección planetaria” y evitar una potencial contaminación de las lunas de Saturno, “que podrían albergar condiciones aptas para la vida”.

En su última fase, Cassini proporcionará datos que no se habían podido recopilar como medir el campo gravitacional de Saturno a sólo 3 mil kilómetros de sus capas superiores de nubes, lo que contribuirá a mejorar los actuales modelos de su estructura interna y de los vientos de su atmósfera.

Además esperan desentrañar la gravedad del planeta a partir de la minúscula atracción que ejercen en la nave los anillos de Saturno. 

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