Luego de que el huracán María azotara Puerto Rico, la mayoría de sus 3.4 millones de habitantes batallan para encontrar agua potable, mientras que los expertos están preocupados por la amenaza de una crisis sanitaria.

Pese a que las autoridades federales y los militares incrementaban sus tareas de ayuda, muchos de los residentes mostraron su desesperación por la prolongada falta de electricidad, el suministro estable de agua potable y productos básicos.

AGENCIAS