Hace unos momentos, la exploración espacial dio un nuevo salto hacia adelante cuando la firma privada SpaceX realizó el primer lanzamiento de prueba de su súper cohete Falcon Heavy, el cual, con sus 27 motores, 70 metros de largo, 64 toneladas de capacidad de carga y una potencia de más de 500 millones de libras de empuje, promete convertirse en el más poderoso de los vehículos de su tipo en la actualidad.

El lanzamiento tiene como objetivo testear el Falcon Heavy, compuesto por 27 motores divididos en nueve núcleos, llevándolo hacia el espacio, en una órbita alrededor del Sol, entre la Tierra y Marte. La otra meta de SpaceX es poder recuperar los tres núcleos para su posterior reutilización y, de esta manera, abaratar los costos de los lanzamientos al espacio en el futuro.

La prueba se llevó a cabo desde las plataformas de Cabo Cañaveral, en la Florida (Estados Unidos), el emblemático punto de partida de algunos de los cohetes más importantes en la historia de la exploración del Universo, como los del programa Apollo, que llevaron a los primeros hombres a la Luna, y los del programa de transbordadores, que sirvieron para la construcción de la Estación Espacial Internacional.

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Con este viaje se trata de probar si el Falcon Heavy, de 70 metros de alto y con capacidad para transportar más de 66 toneladas, puede servir para llevar carga útil al espacio.

Un automóvil eléctrico Tesla de color rojo será la carga que el Falcon Heavy dejará en una órbita cercana a Marte si la misión se desarrolla como está previsto.

Y el responsable del ambicioso proyecto es Elon Musk, dueño de SpaceX y de otras marcas, como Tesla, pionera en la producción de carros eléctricos. De hecho, el Falcon Heavy reemplazará el aburrido material de carga que han llevado otros cohetes en sus primeros vuelos, conformado por bloques de concreto o agua, por un Tesla modelo Roadster de color rojo que perteneció al mismo Elon Musk.

Agencias.