Una enorme grieta de 15 metros de profundidad, 20 de ancho y varios kilómetros de largo se ha abierto recientemente en el valle de Narok en Kenia, según informó el periódico local Daily Nation.

Otras grietas similares han aparecido cerca de la carretera de Mai Mahiu a Narok, al oeste de Nairobi después de semanas de lluvias, inundaciones y temblores, según informó la agencia Reuters.

Lo que fue recientemente una llanura plana de tierra cultivable y fértil se ha reducido a una extensión escabrosa, con una gran grieta de varios kilómetros de largo.

Las grietas han aparecido en el Gran Valle del Rift, uno de los terrenos más tectónicamente inestables del continente africano. Como su nombre indica, allí se encuentra un sistema de rifts o fosas donde dos placas tectónicas se están separando.

La geóloga Lucía Pérez Díaz, investigadora en la Universidad Royal Holloway de Londres, dijo al diario The Conversation que las fracturas han aparecido en el Valle Africano del Este, una falla que indica la separación de la placa somalí y la nubia. Las recientes grietas son resultado de la actividad de la parte oriental del rift, en una zona que atraviesa Etiopía, Kenia y Tanzania.

Según esta investigadora, en un plazo de unos 50 millones de años, la tensión separará las placas y el océano acabará rellenando el hueco resultante. Entonces, el continente africano será más pequeño y aparecerá una gran isla en el Océano Índico, algo más grande que Madagascar, formada con partes de lo que hoy son Etiopía, Somalia y el cuerno de África.

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Aunque esto ocurrirá muy lentamente y nadie podrá percibirlo, es posible que haya grandes terremotos y aparezcan importantes grietas repentinamente en ese plazo de millones de años.

“El valle tiene una historia de actividades tectónicas y volcánicas”, dijo el geólogo David Adede al diario keniano.

“Mientras que la grieta ha permanecido tectónicamente inactiva en el pasado reciente, podría haber movimientos profundos dentro de la corteza terrestre que han provocado zonas de debilidad que se extienden hasta la superficie”, apuntó.

Estas zonas de debilidad forman líneas de falla y fisuras que normalmente se llenan con ceniza volcánica, muy probablemente de la cercana Montaña Longonot. Las lluvias solo han agravado la situación al lavar las cenizas, exponiendo así las grietas.

Las familias que viven cerca de la fisura comenzaron a mudarse ayer, con Mary Wambui, de 72 años, diciendo que “quedarse aquí es como cortejar la muerte”. Estaba cenando con el resto de la familia el lunes cuando la Tierra se partió repentinamente bajo sus pies, cortando su hogar en dos.

Agencias.