La ría de los flamencos

Style!, Lunes 30 julio, 2012 a las 7:22 pm

Alejandro Sandoval

Al oeste de la península de Yucatán se encuentra un pequeño puerto de pescadores que está dentro de la Reserva Especial de la Biósfera.

Se trata de Celestún, una de las reservas más importantes de México por su santuario de flamencos caribeños o rosas; única población conocida en Norteamérica dónde tienen su lugar de alimentación y reproducción, además de ser la región para el arribo de muchas otras aves migratorias como albatros, águilas pescadoras, garzas morenas y patos pintos que vienen desde Canadá de diciembre a marzo.

Celestún -que significa espanto de piedra- es un pequeño pueblo que ha logrado sacar provecho de los recursos de la reserva, principalmente con la abundante pesca ribereña, que ha hecho famoso sus platillos de mariscos, de la sal que extraen de las charcas y recientemente del turismo y sobre todo del ecoturismo que llega a conocer estos entornos naturales.

Después de recorrer varios minutos la carretera eue atraviesa parte de la reserva, de repente se convierte en un puente que cruza el estero, de ahí se llega a Celestún, y es una muy agradable sorpresa ya que se tiene una magnífica vista de la Ría y rompe por completo con la monotonía del camino.

Celestún se fundó con la categoría de pueblo en 1718, pero fue hasta al año de 1918 que pasó a ser cabecera municipal, fue por estas fechas que comenzó su auge al establecerse una hacienda salinera, “Real de Salinas”, llegando a su mayor auge de producción en los años de 1927 y de ahí decayó.

El pueblo logró sobrevivir a esta crisis con la pesca, que de forma tradicional maya han logrado colocar a Celestún en el segundo puerto en importancia de Yucatán por la pesca de pulpo tanto para consumo nacional como de exportación, sobre todo para Asia y Japón.

Entre sus monumentos más representativos está el templo de la Purísima Concepción, que comenzó a construirse en 1887 y el faro inclinado con 12 metros de altura en el muelle de pescadores. Sin embargo para cualquier viajero que visite Celestún la naturaleza será un imán que no podrá dejar pasar.

Llegando a Celestún por la carretera antes de cruzar el puente hay un módulo de guarda parques, de investigación y orientación eco turística donde ofrecen información sobre las diferentes zonas del lugar, cuenta con una gran torre donde se tiene una excelente vista del estero y la reserva, con suerte desde ahí, se pueden ver los flamencos y otras aves.

Reserva de la Biosfera

Declarada refugio faunístico el 19 de julio de 1979, cuenta con una superficie de 59,139 ha y una longitud de 21 km. conformada por la reserva ecológica El Palmar en Yucatán y Los Petenes en Campeche. Aquí habitan especies endémicas. Constituye el principal hábitat para la alimentación y reproducción del flamenco rosado, ya que en estas aguas muy saladas y de poca profundidad se encuentra un crustáceo del cual se alimenta y le da su característico color rosado.

Cenote Baldiosera

El cenote Baldiosera es la mayor concentración de agua dulce dentro del manglar, mismo que cuenta con pequeños muelles y pasajes por donde los visitantes pueden tener acceso. Más allá del ojo de agua se ubica el “bosque petrificado”, un espacio que desatará tu imaginación con las impresionantes imágenes formadas por los árboles secos que parecen sacados de una pintura surrealista.

La playa Ximxim

Ximxim -que en maya significa concha-y como su nombre refi ere está playa está llena de conchas y caracoles. Es una playa realmente excepcional ya que por encontrarse dentro de la reserva conserva muy bien su estado silvestre y natural. Al caminar sólo unos minutos por ella se pierde toda referencia de civilización. El mar es de color verde esmeralda, muy tranquilo y poco profundo en donde puedes caminar varios metros sin que el agua rebase la cintura