Elegancia. Ermenegildo Zegna en la Semana de la Moda de Milán

AGENCIAS

El estilo minimalista y el rechazo a lo barroco de diseñadores como Ermenegildo Zegna o Jil Sander, entre otros, inundó hoy la primera jornada de la Semana de la Moda de Milán, que reabre sus puertas para mostrar lo que la moda italiana depara para el hombre de la próxima temporada primavera-verano.

Para la casa milanesa Ermenegildo Zegna, la elegancia y la sofisticación son las joyas de su corona, razón por la cual volvieron a apostar por la pieza más emblemática de la alta costura italiana: el traje de chaqueta.

Y la corona, según Zegna, reposará sobre los reyes indiscutibles de su colección para la próxima primavera/verano, el traje de chaqueta que irá acompañado de la gabardina, su reina, cuyos amplísimos volúmenes envolverán a su idea de hombre primaveral.

Los trajes de Zegna, en colores apagados, delimitan al hombre a la perfección, con hombreras pronunciadas, americanas entalladas con solapas angulosas y pantalones de pinza de corte recto y tiro largo, que en ocasiones aparecen recortados en forma de bermudas por encima de la rodilla, para cuando el calor apriete.

También la gabardina, es un elemento omnipresente en su colección; una gabardina holgada, que pende de los hombros para morir en las rodillas, con gran apertura, en ocasiones ajustadas a la cintura con un cintillo y siempre en una completa monocromía, en tonos apagados entre los que destaca el añil.

Y es que la próxima temporada primavera-verano, según el milanés, tendrá una marcada influencia otoñal, y, por esta razón, el diseñador apostó hoy sobre la pasarela de Milán por una colección en la que las bermudas y los abrigos juegan entre sí, prolongando el ocaso del invierno, siempre rodeados por un aura de elegancia, con trajes impolutos que definen a la perfección la figura masculina.

Tanto es así que Zegna, propietario de una de las casas de moda más emblemáticas del Bel Paese, lo apostó todo a un mismo color y limitó su colección a las tonalidades otoñales como el beige, el camel, el burdeos, o el negro neutro.

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Porque la casa lombarda rechaza los estampados típicos de las colecciones estivales, huye de lo barroco, de lo recargado, para dibujar y delimitar a un hombre urbano, que nada tiene que ver con el mundo rural, del que es muy probable que no conozca nada.

Minimalista. Jil Sander

Después del paso de Zegna, los focos de Milán volvieron a encenderse para mostrar la propuesta de la alemana Jil Sander, que volvió a definir la moda como concepto minimalista, con una diáfana colección en la que conjuga el blanco con el tono coral, en forma de trajes amplios, informales y muy desenfadados.

La colección de Sander para la próxima primavera-verano consiste en la presencia del traje de chaqueta en tejidos sintéticos, más futuristas y en blanco, cuya monocromía es desbaratada por la aplicación de detalles rosados, una especie de coral fluorescente.

Porque el hombre de Sander es moderno y arriesgado, no duda en usar el encaje como forma de vida en las agradables tardes de primavera y, sobre todo, urbanita..

Los trajes de esta casa de moda llegan por encima del tobillo y, en algunas ocasiones, el pantalón queda por encima de la rodilla, pendiente, de forma amplia y volátil, algo que contrasta sobremanera con la gran definición que presentan sus americanas.

Las americanas que propuso hoy en Milán la alemana son de textura sintética, blancas en su mayoría y cortadas con grandes bandas oscuras, en azul marino o negro que rompen la monocromía para convertirlas en un indispensable para una noche en cualquier ciudad con mucha luz artificial, como Tokio.

Pero esta tendencia a los dos colores en Sander dura poco, al observar con más detenimiento las cremalleras de los pantalones o los dobladillos de sus prendas en los que los colores flúor acaban con cualquier ápice de clasicismo posible, añadiéndole a la composición un detalle que, en realidad, acaba de definir la idea de hombre para esta casa de moda.