Preparativos. El equipo arqueológico mostró imágenes del largo y tortuoso camino de acceso a la zona, así como una ofrenda a los ‘aluxes’ antes de iniciar las excavaciones.

Preparativos. El equipo arqueológico mostró imágenes del largo y tortuoso camino de acceso a la zona, así como una ofrenda a los ‘aluxes’ antes de iniciar las excavaciones.

REDACCIÓN
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Uxul es una milenaria ciudad maya que causó revuelo cuando un amplio reportaje fue dado a conocer por EL EXPRESO en 2013. Dos años después, los investigadores alemanes de la Universidad de Bonn, Alemania, que desde hace varios años se encuentran realizando investigaciones en el sitio, vuelven para descifrar los misteriosos enigmas que resguarda esta antigua urbe.

El director del proyecto en Uxul es Nikolai Grube, quien, en palabras de la delegada del Instituto Nacional de Antropología en Historia (INAH), Lirio Suárez Améndola, tiene en mente la posibilidad de que las piezas mayas encontrada en la antigua urbe sean resguardadas en un museo especial construido en Calakmul.

La Universidad de Bonn, en Alemania, se encuentra trabajando con el Gobierno de México a través del INAH para montar la exposición que integrará la exhibición internacional.

Por ello, los investigadores alemanes regresan al sitio para continuar con las excavaciones y encontrar más respuestas a los enigmas que resguarda la milenaria ciudad de la cultura maya.

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Desde el jueves pasado, los investigadores alemanes, bajo el mando del director del proyecto Nikolai Grube, arribaron a Uxul, donde se preparan, a la usanza de los antiguos rituales mayas, para empezar las investigaciones de esta nueva temporada, pues reconocieron que después del 15 de mayo, con las lluvias, los trabajos serán más complicados.

Ahí, prepararon un altar con diversas ofrendas para realizar la ceremonia que permitió comenzar con el proyecto arqueológico de Uxul. No faltaron las comidas para los dioses, como el Ulum (guajolote), el k’ol (sopa de pavo), el saka’ (bebida de maíz) y el yach’ (masa de tortilla).

Asimismo, Nikolai Grube resaltó el hecho de que en la zona cuentan con los alimentos, agua y todo lo que se necesita para mantener un campamento de 70 personas, mismos que les ofrece la naturaleza.

No obstante, también se toparon con nuevos saqueos. Prueba de ello pudieron encontrar en la estructura D1, donde también se encuentran las Estelas número 12 y 13, las cuales cuentan de un ritual de esparcir en 672 d.C., en que participó Yukno’m Ch’en de Calakmul.