PREVENCIÓN Se recomienda a todos los mayores de 40 años acudir a revisión médica y solicitar la prueba del antígeno prostático

 

EL UNIVERSAL

Hace poco más de un año y medio, Fernando sintió “unas palpitaciones raras en el pecho” y acudió al doctor. “Me hicieron un examen, me pusieron una computadora para monitorear las 24 horas el corazón. El doctor me mandó a hacer unos estudios y ahí fue cuando me dijo que todo estaba bien, menos la próstata”, relata.
La siguiente consulta fue con el urólogo. “Me revisó, me hizo la auscultación y ahí detectó el tumorcito”, dice este hombre de 62 años de edad, a quien se le detectó cáncer de próstata, justo a tiempo para comenzar el tratamiento en busca de una mayor esperanza de vida.
En el mundo se estima que uno de cada seis hombres mayores de 40 años de edad será diagnosticado con cáncer de próstata. De éstos, uno de cada 32 morirá si no se le detecta y trata a tiempo, asegura Ricardo Juan García Cavazos, subsecretario de Servicios Médicos e Insumos de la Secretaría de Salud capitalina, y alerta: “Las cifras en el Distrito Federal son similares”.
Para evitar decesos por este padecimiento, que está entre las primeras causas de muerte por cáncer en hombres -sólo después del cáncer de piel-, el 30 de mayo de 2011 el gobierno del Distrito Federal puso en marcha la campaña “K.O. al Cáncer de Próstata”, como un programa inédito en el país.
Consiste en que, en los Medibuses -consultorios ambulantes- y los Centros de Salud, los hombres mayores de 40 años llenan cuestionarios con sus datos básicos, les aplican una prueba rápida para la medición del antígeno prostático. Ésta consiste en un piquete en el dedo para obtener una muestra de sangre y, con base en los resultados, se da seguimiento a los pacientes y si lo requieren, se envían a los servicios médicos hospitalarios de tercer nivel de atención.
El funcionario explica que esta prueba en principio evita la revisión vía rectal. No obstante, menciona que la del antígeno en suero más el tacto rectal detecta más del 40% de los casos. Después se aplica el ultrasonido y se determina el tipo de tratamiento a seguir.

Los resultados 

Desde que empezó dicho programa hasta el 30 de noviembre de 2012, es decir, en el primer año y medio de operación, la Secretaría de Salud del DF realizó 120 mil 369 cuestionarios, según García Cavazos. De ese total, 94 mil 875, es decir, 78.8% se hicieron en los centros de salud y 25 mil 494, 21.1% en los medibuses.
En entrevista, explica que, con base en sus respuestas, de ese total se aplicó la prueba de detección a 76 mil 789, es decir, a 59%. Los resultados arrojaron que 11 mil 457, es decir, 15% resultó positivo a esa primera prueba y de éstos, cuatro mil 405, 38%, fueron referidos a instancias del sector salud nacional para continuar con su tratamiento.
“Ese 15% es un porcentaje importante dada la condición del número de pacientes visto”, considera el funcionario. Las pruebas realizadas señalan que 47% de los hombres que dieron positivo tienen 60 años o más. Sin embargo, 10% tienen entre 40 y 45 años de edad.
Por esta razón, se decidió que el Programa para la Detección y Atención Oportuna del Cáncer de Próstata abarcara desde los 40 años en adelante “para poder detectar los casos primarios silenciosos y tempranos”, explica.
Los casos positivos son remitidos a los centros de salud y hospitales de la Secretaría de Salud, instituciones como el IMSS, ISSSTE, los hospitales nacionales o bien, a los servicios privados, según las posibilidades de paciente.
García Cavazos reconoce que los índices de pacientes atendidos y curados no se tienen ya que “se pierde mucho la información cuando se pasan a hospitales tercer nivel de atención. No obstante, asegura que “la posibilidad de que se salve la vida a cuando menos a la mitad de todos los que se hicieron el estudio, es una muy buena oportunidad: de diez, siete se pueden salvar”.

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La duda que lo salvó 

Habitante del estado de México, Fernando fue taxista durante 21 años. Reconoce que le “gustaba tomar”, pero nunca había tenido molestias. “No tenía dolor ni sangrado, era normal, nomás tardaba un poquito más en orinar, en que saliera todo, pero no me imaginaba que fuera así el problema”, cuenta.
“Fue muy triste porque uno no sabe la dimensión de la palabra cáncer, no tiene idea hasta que le está sucediendo. Y luego piensa uno: ya no voy a poder tener sexo como está uno acostumbrado”, dice.
El tumor que le detectaron con la prueba rectal era pequeño. Sin embargo, cuenta que en el Hospital Civil “me querían hacer la extirpación de los testículos, pero no había la seguridad de que quedara bien, iba a quedar con problemas como no sentir la orina, no iba a sentir presión sino que iba a salir salo, sin control”.
Buscó otra opinión médica; le mandaron a hacer análisis, ultrasonido y una biopsia, misma que confirmó que el cáncer estaba en una fase temprana. Le dijeron que con un tratamiento adecuado podía seguir “con calidad de vida más o menos”, relata desde un consultorio del Instituto Nacional de Cancerología, donde hoy recibe la atención adecuada.
Fernando fue sometido a 38 radioterapias seguidas hasta que sus estudios resultaron con cero de antígeno prostático. Ahora debe ponerse una inyección mensual durante dos años. Lleva 13 y se le nota animado para seguir, con la ayuda del personal de Trabajo Social del Instituto.
El problema es que cada inyección cuesta alrededor de tres mil pesos y él ya no trabaja. Sus hermanos le ayudan a comprarla pues aun cuando el DIF de Toluca le apoya, debe pagar un porcentaje.

Mal silencioso 

Ricardo García Cavazos, subsecretario de Servicios Médicos e Insumos de la Secretaría de Salud del Distrito Federal, explica que “el cáncer de próstata es muy silencioso, a veces cuando ya hay síntomas es que ya está instalado. Eso es lo que se les platica a las personas para que lo detectemos tempranamente y pueda haber una solución”.
Detalla que la próstata es una glándula que frecuentemente se afecta sin que sea necesariamente cáncer, sino por infecciones recurrentes, predisposición genética y hasta por el tipo de alimentación.
Agrega que la infección, conocida como Prostatitis, es muy frecuente y difícil de quitar, ya que la glándula tienen pocos vasos “y para que llegue ahí el antibiótico se batalla mucho, por eso son tratamientos muy largos”. No obstante, el funcionario alerta que los datos de infección pueden “cubrir” un tumor cancerígeno y presentarse una co-morbilidad. Otra afectación de la próstata que puede “esconder” la enfermedad es la hipertrofia prostática, que es cuando ésta se agranda.
Para prevenir a los capitalinos, menciona algunos síntomas que podrían derivar en cáncer: orinar mucho y de noche, dolor y ardor, modificación del chorro, (la forma y el adelgazamiento). La baja de peso repentina y el dolor en los huesos denotan que ya existe el cáncer.
Recomienda a todos los mayores de 40 años acudir a revisión médica y solicitar la prueba del antígeno prostático, “preferentemente el sérico, el de la sangre. Y de ahí si sale con riesgo mayor, ir a ver a su médico de inmediato”.
Aconseja una dieta baja en grasas y carbohidratos, azúcares, ya que el sobrepeso y obesidad y las consecuencias que éstos traen, pueden incrementar el riesgo de padecer la enfermedad. Por el contrario, sugiere consumir frutas, verduras y complejo B pues hacen un efecto protector. “El estilo de vida se tiene que equilibrar hacia una nutrición adecuada”.
El consejo de Fernando es más vivencial: “con miedo o sin miedo, tienen que ir a hacerse esos exámenes por su propio bien… no pasa nada en la revisión. Si lo dejamos pasar va a estar peor porque va a sufrir y los que están alrededor también les llega a afectar”.
Después de todo lo que ya pasó, le queda claro: “tenemos que acudir periódicamente a hacerse un examen. No hay esa cultura y es lo que hace falta, hay que ir a checarse por lo menos cada seis meses, ya después de los 40 años hay más posibilidades de tener esa enfermedad”.