Propuesta. El mandatario le pidió al Congreso una inversión de 100 millones de dólares en el 2014 para iniciar un proyecto que explorará detalles del cerebro

Associated Press

WASHINGTON (AP) — El presidente Barack Obama propuso un esfuerzo federal para hacer un mapa profundamente detallado de la actividad del cerebro con el fin hallar mejores formas de tratar sus enfermedades.

El mandatario le pidió al Congreso una inversión de 100 millones de dólares el próximo año para iniciar un proyecto que explorará detalles del cerebro, órgano que contiene 100 mil millones de células y billones de conexiones.

Es una inversión relativamente pequeña para los estándares del gobierno federal, menos de una quinta parte de lo que la NASA gasta cada año sólo en estudiar el Sol, pero es demasiado pronto para determinar cómo reaccionará el Congreso.

Obama indicó que la así llamada Iniciativa BRAIN (Cerebro) podría crear empleos, y le dijo a los científicos reunidos en la Sala Este de la Casa Blanca que la investigación tiene el potencial de mejorar la vida de miles de millones de personas en todo el mundo.

“Como seres humanos podemos identificar galaxias que están a años luz de distancia”, dijo Obama. “Podemos estudiar partículas más pequeñas que un átomo, pero aún no hemos desentrañado el misterio de las tres libras de materia que está entre nuestras orejas”.

Científicos no vinculados con el proyecto elogiaron la idea.

BRAIN son las siglas en inglés de Investigación del Cerebro a través del Avance de Neurotecnologías Innovadoras. La idea, que Obama propuso por primera vez en su discurso sobre el Estado de la Nación, requeriría el desarrollo de nueva tecnología que pueda registrar la actividad eléctrica de células individuales y complejos circuitos neurológicos en el cerebro “a la velocidad del pensamiento”, indicó la Casa Blanca.

Obama quiere que la inversión inicial de 100 millones de dólares respalde investigaciones en los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa y la Fundación Nacional de Ciencia. Desea también que compañías privadas, universidades y filántropos se asocien con las agencias federales en respaldo de la investigación. Y quiere un estudio de las implicaciones éticas, legales y sociales de los avances.

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En estos momentos los objetivos del trabajo no están del todo claros. Un grupo de trabajo en los NIH, copresidido por Cornelia “Cori” Bargmann de la Universidad Rockefeller y William Newsome de la Universidad de Stanford, trabajaría en definir las metas y en desarrollar un plan multianual para lograrlas, que incluya estimados de los costos.

La solicitud de 100 millones de dólares al Congreso es “un arranque bastante bueno para despegar este proyecto”, dijo el doctor Francis Collins, director de los NIH a los periodistas en una conferencia telefónica. Aunque la meta final se aplica al cerebro humano, parte del trabajo será efectuado en sistemas más sencillos de los cerebros de animales como lombrices, moscas y ratones, señaló.

Collins dijo que los nuevos conocimientos sobre la manera en que el cerebro funciona también podrían proporcionar pistas para desarrollar mejores computadoras.

Los científicos del cerebro no vinculados con el proyecto se mostraron muy entusiasmados.

“Esto es espectacular”, dijo David Fitzpatrick, director científico y director general del Instituto Max Planck de Florida para la Neurociencia, ubicado en Jupiter, Florida.

Aunque las tecnologías actuales para escanear el cerebro pueden revelar la actividad promedio de grandes poblaciones de células cerebrales, el nuevo proyecto busca rastrear la actividad hasta cada célula individual y los pequeños detalles de las interconexiones neuronales, señaló.

Es “una escala totalmente distinta”, señaló, y una que algún día puede dar frutos en tratamientos para una larga lista de enfermedades neurológicas y psiquiátricas, incluidas la esquizofrenia, el mal de Parkinson, la depresión, la epilepsia y el autismo.

“A fin de cuentas, no puedes repararlo si no sabes cómo funciona”, afirmó Fitzpatrick. “Necesitamos esta comprensión fundamental de los circuitos neuronales, su estructura, su función y su desarrollo para poder progresar en el tratamiento de estas enfermedades”.