Aquí se ha dicho insistentemente en que las encuestas son fotografías que nos reflejan un momento y una coyuntura en un determinado espacio tiempo, el cual puede –invariablemente- puede sufrir modificaciones. Pero el hecho de que algunos candidatos descalifiquen un trabajo serio, profesional y apegado a una metodología por la sencilla razón de que los resultados no les favorecen refleja un negativismo sin razón donde sólo ellos ven su realidad. Cuando este rotativo decidió contratar a una empresa para hacer un estudio de opinión pública serio se dejó en claro que de ninguna manera era una investigación estatal, sino que siempre estuvo confinada a la ciudad capital. Esto –como ha quedado en evidencia – es lo que no quieren leer aquellos inconformes con las cifras.
Existen antecedentes de ‘encuestas’ publicadas en otros medios de la capital, elaboradas por empresas que ni siquiera llegan a tener un sitio de internet, llevando a sospechas y dudas de su veracidad y metodología. Actualmente, existe un debate acerca de los sesgos de las firmas encuestadoras que dan un seguimiento puntual a la popularidad de los candidatos presidenciales, pero el común denominador de todos los abanderados es que están aceptando que la gran mayoría son estudios serios y en contadas ocasiones se han atrevido a cuestionar las cifras, aún cuando los resultados no les favorezcan. Bien lo han dicho todos los actores políticos: la mejor encuesta es la del 1 de julio, y a ello le agregamos que la madurez política empieza reconociendo los resultados.
TUMBABURROS
Cifras (Sust. común). Datos concretos, verificables, de una determinada realidad que muchos se niegan a verla así y que la interpretan a su modo y conveniencia. Unidad de medición de popularidad de políticos que les puede causar gracia o disgusto, dependiendo de su estado de ánimo.
Observadores (Sust. común). Dícese a aquellas personas mironas, fisgonas, metiches e inquisidoras que estarán presentes en el proceso electoral del 1 de julio en nuestra entidad, a fin de evitar la compra de votos, operaciones carrusel, rasurado de padrón, etc. Ajá.
Patito (Sust. común). Llámese así a un candidato de izquierda que cree jugar en las grandes ligas, pero que apenas y alcanza un promedio de bateo de .140. Dícese así a todo aquel objeto o persona de calidad pobre y que resulta ser una imitación con poca durabilidad.
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