El tema electoral de nuevo se inmiscuye en un tema jurídico. El lío limítrofe entre Campeche, Yucatán y Quintana Roo ha tomado nueva atención precisamente por los detalles de la mapachería electoral que usa el gobierno de esa entidad, para tratar de evitar una derrota en las elecciones de julio próximo.

Agigantado por las torpes declaraciones del gobierno vecino, el problema de los límites ha provocado problemas no sólo para el IFE y el Registro Nacional de Electores, sino que también se convierte ahora en combustible para las campañas y denuncias en las cámaras legislativas nacionales.

Montados en lo que sucede en las fronteras de Yucatán y de Campeche con Quintana Roo, senadores del PAN trataron de denunciar, pero la torpeza los llevó al IFE en lugar de al Registro Federal de Electores, órgano competente para conocer de las anomalías y responsable de darles los datos que permitan darle peso a la queja.

 

Según publica Excélsior:

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de mayo.- Los senadores panistas Daniel Ávila Ruiz, Jorge Luis Lavalle Maury y Jorge Luis Preciado Rodríguez exigieron al Presidente Enrique Peña Nieto que les “jale las orejas” a los gobernadores priistas para que saquen las manos de los procesos electorales locales, unas horas después de que se firmó el adéndum del Pacto por México para blindar las elecciones.

Lo anterior, al acudir al IFE para entregar una queja para solicitar una investigación por “turismo electoral” de al menos 2 mil personas en la Península de Yucatán, que presuntamente cambiaron sus domicilios en Yucatán y Campeche a Quintana Roo, para incidir en las elecciones que se realizarán en esa entidad el próximo 7 de julio.

 

Meses antes, en el programa Punto de Partida, de Denisse Maerker, en los comicios más recientes, hubo una denuncia muy amplia y sustentada con imágenes de lo que hacía el gobierno de Fidel Herrera en Veracruz para garantizarle el triunfo a su delfín Duarte, en medio de denuncias de enriquecimiento inexplicable y de su vinculación con el narcotráfico, en especial con los Zetas.

Las denuncias por el empadronamiento en Veracruz de familias de varias entidades vecinas no tuvo mayores repercusiones, pero sí mantiene en procesos judiciales federales a los que lo hicieron al haber violentado la ley y haberle mentido a una autoridad, misma que dio como válido sus datos a pesar de que sus domicilios eran casas abandonadas o desocupadas en diferentes partes de esa entidad. Caro les salió a los turistas electorales haber dado sus datos para esa tropelía porque hoy nadie los defiende.

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Ese mismo esquema lo reprodujo la actual secretaria general del PRI en sus días de candidata a gobernadora y ya como gobernadora en los más recientes comicios. Valiéndose de la enorme cantidad de yucatecos que trabajan en Quintana Roo, la funcionaria se encargó de que todos los yucatecos, aunque ya residieran en la vecina entidad, estuvieran registrados en el padrón yucateco para poder usar sus votos a favor de sus candidatos.

En Campeche pasó algo similar en la interna priista previa a los comicios en los que Antonio Piedra llegó a ser alcalde. Su oponente trajo gente indocumentada de Centroamérica para registrarla en Candelaria, aunque su treta no le resultó quizá porque salió mejor mapache quien a la postre fue alcalde y hoy es señalado como promotor de invasiones y también como defraudador al usar el nombre de terceros para cobrar cheques ajenos falsificando firmas.

Lo que no pareciera ser tema, según vemos al menos para el senador campechano Lavalle, es que la mapachería electoral está íntimamente vinculada con el lío limítrofe, al menos en Campeche, y desaprovechó una excelente oportunidad para nutrir la discusión del problema de fronteras, considerando, claro, que tenga interés es que esa pugna se resuelva a favor de Campeche.

El asunto de las reubicaciones sospechosas, por decir lo menos, debiera servir para reforzar los argumentos sobre el por qué se está promoviendo esa disputa de límites y el interés que han tenido los gobiernos desde Mario Villanueva para sostenerla.

Lo cierto es que pareciera que no hay talento para vincular un tema con otro, que no han recorrido el camino del Registro Federal de Electores pidiéndole todos los datos del caso con fechas, nombres y direcciones para hacer la investigación exhaustiva y sostener la queja.

Ahora, si van a dejar que sólo sea una denuncia y la investigación la haga otro, pues ya dormirá el sueño de los justos y todos los involucrados seguirán haciendo lo mismo más tiempo.