A nivel nacional, el daño causado a la economía por el paro de mujeres fue de 43.5 mil millones de pesos, según cálculos del sector empresarial, pero el golpe anímico fue más demoledor.
Aquí en Campeche, calles semivacías, oficinas desiertas, escuelas inactivas, sitios públicos sin espíritu y negocios cerrados, fue la tónica del martes “Nueve, ninguna se mueve”, el paro nacional de mujeres en protesta por la violencia de género y los feminicidios, al que se unieron gobiernos y sociedad civil de toda la entidad.
Fue duro no ver detrás de un mostrador, un escritorio o al frente de una oficina el rostro cálido, la sonrisa, el trato amable y/o la buena conducción de una mujer en las oficinas gubernamentales, en los bancos, en los restaurantes, en las plazas, en los comercios.
Sólo unas pocas mujeres, aquellas que son el sostén del hogar, las que salieron a sus centros de trabajo, pero aún así muchas de ellas lo hicieron con los colores distintivos de la protesta.
Apenas un día antes, esas mismas mujeres salieron a las calles, pancartas en mano y voz cuello, exigiendo respeto, seguridad, equidad. Ayer, fue el silencio casi absoluto.
Gilberto Ávila.

