Si existiera el verso, iría algo así: “Y el señor dijo: benditas sean tus trocas y tus celulares, que traerán consuelo a los que sufren”.

Claro que ese verso no existe, pero como si se tratara de un Juan Bautista camionero que sabe usar Facebook live, un hombre vestido con túnica blanca y huaraches predica en la era del virus el evangelio en las calles de Tijuana de una forma muy peculiar.

Es el sacerdote Jorge Echegollén y en estos tiempos de distancia social, iglesias vacías y templos sellados, encontró la forma para acercarse a sus fieles: su troca y su teléfono celular.

Es la religión motorizada en tiempos de redes sociales.

Desde el 24 de marzo, un grupo de 20 sacerdotes de diferentes iglesias recorre unidades médicas de esta ciudad todas las noches. Viajan en la parte trasera de una camioneta, como si fueran un grupo musical. Llevan todo el ajuar: el santísimo, las ostias. Las túnicas. El vino de consagrar.

“Salimos a dar la bendición del Santísimo Sacramento y llevamos un poco de consuelo espiritual a los familiares con pacientes covid-19 que ahorita están sufriendo”, explicó el padre Echegollén.

“También buscamos darles una palabra de aliento al personal médico que está dando la vida por nosotros”, abundó. En el caso de Echegollén, su turno son los lunes y jueves, días en que peregrina ocho kilómetros para visitar hospitales del ISSSTE e IMSS, así como uno privado.

Su punto de partida es la Iglesia San Miguel Arcángel, donde es párroco desde hace años.

Es minutos antes de las 8 de la noche cuando una camioneta tipo pickup llega a la iglesia para adaptar un altar en la parte trasera. Antes de iniciar su recorrido, el sacerdote oficia una misa virtual, transmitida en las redes sociales de la Arquidiócesis de Tijuana.

Agencias.