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Quizá el estrés o una contractura muscular originada por la mala postura te han causado alguna vez dolores de cuello o espalda. Para evitar complicaciones, te presentamos los siguientes consejos:
En la oficina:
Lo ideal es tener una silla con respaldo en la que tus piernas queden en un ángulo de 90º. Acomoda perfectamente la espalda, recargándola bien hasta atrás; no te flexiones o encorves de lado o de frente. Si permaneces mucho tiempo sentado, usa un cojín en la parte baja de la espalda para relajar el músculo. ¡Arriba de tu asiento! Cada dos horas haz un poco de estiramientos para que los músculos no se cansen y puedan relajarse. También prueba levantarte un par de minutos y realizar extensiones a los lados, atrás y adelante, rotar la cabeza en círculos, alzar las manos como si estuvieras nadando de “flecha” y extenderlos tan alto como puedas.
Sube y baja los hombros, haz círculos y muévelos hacia atrás y hacia delante, rota la cabeza para relajar el cuello; en tu silla cruza las piernas y los brazos y gira el torso varias veces. Cambia el cruce a la otra pierna. No te sientes en el borde de sillas o sillones porque eso altera las vértebras. Si la silla carece de brazos, mejor, pues esto ayudará a repartir el peso. No recargues el peso de un brazo más que el otro. Si puedes ir a tomar un café o a comprar un refresco, ve y camina, no tardarás más de 10 minutos.
Si te agachas:
Flexiona las rodillas, nunca bajes con las piernas estiradas; la espalda siempre debe estar recta o vertical, no inclines ni dobles la columna. Si vas a tomar algún objeto, agárralo con las dos manos, acércalo al cuerpo y levántalo lentamente, si lo vas a trasladar y es pesado, llévalo pegado al cuerpo y a la altura de la cintura, porque a mayor elevación, aumenta el riesgo de lesiones.
A la hora de dormir:
La mejor posición para dormir es sobre un costado. Utiliza una almohada entre los pies, se recomienda que mida unos 20 cm, pero el tamaño depende de tu estatura. La cabeza no debe estar ni muy flexionada ni muy extendida; también puedes optar por dormir boca arriba pero no duermas boca abajo, ésta es la peor posición para tu espalda porque haces que tu cuello y cervicales se fuercen.
Si estás mucho tiempo de pie:
Turna el apoyo en tus pies cambiándolo de un lado a otro; ayuda si colocas el pie que está descansando en un paso de escalera o cualquier altura. También prueba dar pasos pequeños para no quedarte estático y flexiona las rodillas ligeramente. Si estás cansado, lleva cada talón a los glúteos, con ello evitarás el dolor de pies y piernas y procura que tu columna esté siempre erguida, ya sea de pie o sentado. Al principio será molesto, pero te acostumbrarás.








