Hace dos semanas, los cuerpos de Rosalba, Ruby y Zoemi eran encontrados al interior de una fosa séptica en una sala de fiestas del poblado de Chiná, víctimas de un crime atroz que conmocionó a todo el estado e incluso al país. Hoy, los familiares y amigos de las tres mujeres viven todo un calvario para obtener justicia.
Ayer, un contingente de personas marchó del Parque San Martín a Palacio de Gobierno al grito de “¡Justicia!, ¡Justicia!”, con pancartas que mostraban las fotos de la joven mujer y sus menores hijas.
¿La causa? Aunque dos de los tres perpetradores han sido detenidos, y uno se declaró culpable y recibió sentencia de 80 años de prisión, una de sus cómplices mantiene abierto proceso judicial y solamente obtendría siete años de cárcel, según las autoridades, porque nada más fue cómplice. En tanto que otro más aún continúa evandiendo a las autoridades de procuración de justicia.
Sin embargo, los gritos desesperados por hacerse oír por las autoridades se topó con un muro metálico que rodeaba al palacio de Gobierno, para protegerlo de un puñado de hombres y mujeres que sólo exigían un compromiso de la autoridad. Incluso se vio a algunos agentes portando armas largas.
Al final, una comitiva recibió a representantes de manifestantes.
Gilberto Ávila.

