Algunas de las parroquias de la Diócesis de Campeche comienzan a relajar sus medidas de prevención de Covid-19, pese a que el semáforo sigue en rojo y Campeche está en su peor fase de contagios de coronavirus.
Es el caso de las iglesias de Hopelchén y Calkiní, que ayer celebraron misas públicas, aunque con algunas medidas, como la distancia entre cada creyente, el uso de gel y el lavado de manos.
Sin embargo, las actividades sociales y religiosas aún no estan permitidas. Ni siquiera las económicas, que esta semana apenas iniciarán su reactivación.
La propia Diócesis de Campeche había anunciado que mientras el semáforo siga en rojo, no cambiaría la forma de promover la fe que ha aplicado en las últimas semanas: a puerta cerrada y a través de redes sociales.
Sin embargo, al parecer algunos párrocos no se ajustan ni a las disposiciones de la Diócesis. El vocero, Gerardo Casillas, rechazó emitir una postura al respecto.
Actualmente ninguna iglesia en el estado ni en el país cuenta con permiso de operar con normalidad, ni aún con medidas preventivas entre los asistentes.
Con ello la Diócesis de Campeche pone el mal ejemplo y otras iglesias de diversos credos podrían comenzar a hacer lo mismo, con el riesgo de un brote más grave entre los campechanos.
Eunice Cruz Molina.

