Las iglesias y parroquias de la entidad se preparan para la llamada nueva normalidad, ya que se realizan diversos preparativos en los edificios para recibir a la feligresía para la próxima semana.

Y es que aunque la Diócesis de Campeche informó en el transcurso de la semana pasada que el día de ayer comenzaría a oficiarse misas presenciales, pero sólo con un 25 por ciento del aforo máximo, las diversas iglesias y parroquias optaron por transmitir una vez más las ceremonias religiosas, y sería hasta el próximo domingo cuando se reanuden de forma presencial.

Este rotativo realizó un recorrido por diversas iglesias que hay en la capital campechana, como la Catedral, San Román, Dulce Nombre de Jesús, por mencionar algunas, donde constató que los cultos se realizaron a puertas cerradas.

En la Catedral, por ejemplo, el Obispo José Francisco González González ofició una misa a las 8:00 de la mañana, sin público, más que personal de apoyo; al mediodía no hubo misa pero sí se observó a unos pocos feligreses que rezaban y meditaban.

Eso sí, en las bancas se pudo ver que se están colocando calcomanías en los extremos para delimitar la sana distancia, por lo que cada asiento tendrá a 2 personas máximo, dejando igual una banca por delante y por atrás como medida de separación.

En el caso del Santuario de San Román, la misa de mediodía también fue a puerta cerrada.

Los cristianos deben reconocer a Dios siempre, a pesar de vivir en situaciones difíciles y de persecución, exhortó el Obispo de Campeche, José Francisco González González, al oficiar la misa en Catedral de forma virtual.

Asimismo, durante su homilía, Monseñor señaló que para ser santos hay que dejar de tener voluntad propia, planes y rumbos propios, criterios y pretensiones propias para asumir lo que Dios quiere para uno, es decir, renunciar a nuestra propia voluntad y asumir la Voluntad de Dios como propia.

En este sentido, comentó que en medio de las situaciones que estamos viviendo por la pandemia del coronavirus, Dios en su palabra nos vuelve a llenar de esperanza y nos dice que no tengamos miedo, enfatizando que aunque sean tiempos difíciles o de persecución, siempre hay que confiar en él y hay que reconocerlo.

Gilberto Ávila.