Sagrada. Desde los mismos inicios de la Villa de Campeche, la Inmaculada Concepción fue la protectora de la Santa Catedral.
ARTURO CHAB CÁRDENAS
CONSEJO DE ARTE SACRO DE CATEDRAL A.C.
El mes de diciembre, es para todos los campechanos una época de gran tradición y fervor religioso, que tiene como cabida la fiesta en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción, cuya devoción es de vital importancia en comunidades como Calkiní, Tenabo, Hopelchén, Pomuch y Hool, en donde se desborda la religiosidad popular en torno a los novenarios y alboradas. La procesión de la Virgen con banderitas de azul y blanco, representa la cúspide del evento.
Sin embargo, es en la Catedral de Campeche, sede episcopal del obispado donde la celebración mariana adquirió vital importancia pues la historia señala que fue primer templo construido por los españoles en lo que hoy es la ciudad amurallada de Campeche, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, patrona de la Catedral y de la Diócesis de Campeche.
LOS ORÍGENES
Para conocer la historia del templo debemos remontarnos a los primeros años del siglo XVI, al año de 1511 cuando una carabela española naufragó salvándose únicamente 14 viajeros que se refugiaron en la costa oriental de Yucatán, de ellos, solo Gerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero corrieron suerte. Tiempo más tarde, el 8 de febrero de 1517, una expedición comandada por el capitán Francisco Hernández de Córdova zarpó del Puerto de Joruco con rumbo al occidente, desembarcando el 3 de marzo en un lugar de la costa al que pusieron por nombre de Cabo o Punta de Catoche. Ahí fueron mal recibidos por mayas y tras una dolorosa odisea por la costa de Campeche, volvieron a Cuba.
Esta expedición despertó la ambición de muchos aventureros ansiosos de hacer fortuna y dio lugar a una nueva en 1518. Un año más tarde salió una tercera expedición al mando de un hidalgo natural de Extremadura, llamado Hernán Cortés, quien estaba acompañado de un hidalgo español, natural de Salamanca, llamado don Francisco de Montejo.
Hechos todos los preparativos necesarios, a fines del año de 1527, salió Montejo llamado “El Adelantado” rumbo a Yucatán y para cubrir con todas las dispensas necesarias llevando como capellán de la armada al clérigo secular Francisco Hernández y a su hijo natural, llamado como él. Francisco de Montejo arribó a las playas yucatecas en marzo de 1528.
Tras sobrevivir a varias calamidades tomó posesión definitiva de las tierras mayas de Yucatán y de Tabasco, pero cansado por las penurias de la expedición delegó los derechos de conquista a su hijo Francisco de Montejo y León conocido como ‘El Mozo’, quien continuó la conquista.
El conquistador García de Medina quien acompaño a Montejo durante su viaje por Yucatán, relata que en el año de 1540 “por San Francisco del mismo año” se fundó una nueva villa en honor a San Francisco del cual Francisco de Montejo “El Hijo” y su padre “El Adelantado” tenían por nombre, acuñando a la nueva fundación como “San Francisco de Campeche”, siendo Campeche ya el nombre con el que se conocía a la población.
LA PRIMITIVA CAPILLA
En ese mismo año, “El Mozo” mandó construir en la Villa una pequeña iglesia hecha a base de cal, canto y techo de palma advocada a Nuestra Señora de la Concepción.
Para 1546 la capilla ya estaba concluida, oficiando en ella el 6 de enero de dicho año santa misa el Obispo de Chiapas Fray Bartolomé de las Casas y concelebrada por el clérigo Francisco Hernández así como los frailes que acompañaban al obispo.
LA IGLESIA MAYOR
Con el pasar de los años, la Villa fue adquiriendo importancia, en este punto hay que recordar que durante el periodo colonial, el puerto campechano fue uno de los más prominentes en todo el Virreinato. Gracias a la bonaza económica fruto de sus relaciones comerciales, se pensó en hacer un templo de más dimensiones.
Aunque no se tiene fecha exacta de la primera ampliación del templo, el cronista Diego López de Cogolludo, señala que; “por ser la iglesia tan corta, se comenzó a fabricar otra muy capaz aunque se hizo (ya) gran parte de ella ha muchos años que ceso la obra, por no haber rentas particulares para su fábrica y cada día ser mayor la pobreza que hay en todo Yucatán”. (José López de Cogolludo, Historia de Yucatán, 1957, pag. 355).
MEJORAS EN EL TEMPLO
Fue hasta los primeros años del sigllo XVIII cuando se concluyó otro proyecto para el templo parroquial de mucho más dimensiones que el anterior, comprándose varios terrenos del solar contiguo. Hay que señalar que de este proyecto aunque se desconocen los planos autorizados por el Consejo de Indias, aunque existen diversas hipótesis, algunas sugieren el proyecto de construcción de una nave con características basilicales, es decir de tres naves, teniendo como anexo, la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, destinada a los sufragios y un hospital colindante.
En el año de 1705, durante la visita episcopal del Obispo de Yucatán, Pedro Reyes Ríos de la Madrid, el día 14 de junio bendijo el nuevo templo ubicado en el lugar donde actualmente se encuentra la Catedral y procedió a coronar pontificalmente a la imagen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, que actualmente se encuentra al centro del retablo de los santos. Así consta en una inscripción labrada en mármol con letras doradas que actualmente existe en la entrada de la sacristía mayor de la Catedral dentro de un nicho. “El día 14 de julio de 1705 el I. y B. Sr. Fr. Pedro Reyes de los Ríos Obispo de estos Reynos, bendijo esta iglesia y revestido de Pontificial anduvo la procesión con los zapatos que están depositados aquí”.
Entre el año de 1754 a 1758 se inició otro proyecto de ampliación del templo hasta la extensión que ahora tiene, mandando hacer la torre de norte conocida como La Española, depositándose en ella las campanas que pendían de un campanario central en forma de espadañada. Se le debe entonces al Presbítero Manuel José de Nájera, no solo la extensión que actualmente tiene el templo, sino también la instalación del primer reloj público así como el desparecido escudo español que se ubicó al centro del frontispicio, el cual fue mandado a barrenar después de la independencia de México. El religioso no solo fue uno de los benefactores de la construcción de la parroquia sino que también figuró como un actor importante en la vida religiosa de la ciudad, de hecho, él mismo donó una de las piezas de orfebrería religiosas que aún existe y que se conoce como “Corona de oro y esmeraldas de la Inmaculada Concepción”.
Tiempo más tarde, siendo el año de 1845, el Presbítero Gregorio Jiménez construyó el altar mayor y su ciprés de madera pintado en color blanco con detalles dorados y coronado por una escultura de la fe, misma que fue retirada a mediados del siglo XX ante el deterioro que presentada y que fue remplazado por el nuevo altar mayor construido con mármol rosa y gris traído de la Ciudad de Puebla siendo obra de Mario López con instalación de Gabriel Correa quienes realizaron el encargo por disposición episcopal del Obispo Alberto Mendoza y Bedolla.
En 1849 ó 1850 se mandó a construir la torre sur, denominada como ‘La campechana’, dándole la fisionomía que actualmente conserva en la que destaca la fachada decorada con 4 nichos, los superiores están decorados con esculturas talladas en piedra de Santa Margarita de Antioquia y San José con el Niño Jesús; y al centro la Virgen María con los brazos extendidos custodiando la puerta mayor San Pedro y San Pablo.
En el año de 1860 el presbítero Perfecto Regil, obsequió a la parroquia principal el enverjado de hierro colocado en el presbiterio que servía para separar la nave del altar mayor, dicha reja fue fundida en el talleres de Eduardo Mc Gregor en el barrio de San Román, tiempo después la reja fue retirada durante la construcción del nuevo altar a mediados del siglo xx y posteriormente se destinó para reja del coro de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.
El 8 de diciembre de 1854 el Papa Pío IX en la Plaza de San Pedro, proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción y para conmemorar dicho acontecimiento, se refrendó el patronazgo de la Inmaculada como patrona de la hoy Catedral, preparándose una fastuosa celebración realizada 15 de julio de 1855, en el cual se habilitó un carruaje tirado por caballos para pasear intramuros de la ciudad a la imagen que hoy se conserva como patrona de la catedral.
LA IMAGEN DE LA INMACULADA
Retomando el tema del presente artículo, es hora de citar a la imagen patronal de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción”. Los datos sobre el origen y procedencia de dicha pieza son casi desconocidos, tan misterioso fue el artista que realizó la sagrada imagen que no dejó marca alguna de su trabajo. Se le considera como una de las más bellas representaciones escultóricas del sureste y es su magnífica vestimenta pintada lo que nos remite a señalarla como “la bella estrella de la mañana”.
Aunque muy poco se ha escrito de la patrona de la hoy Catedral de Campeche, no obstante, gracias a diversas calas realizadas desde el año 2010, por el Consejo de Arte Sacro con ayuda del Pbro. Juan Kantun Huchim, se han encontrado claras evidencias de coloración azul y blanco en muros, techos y elementos ornamentales en el interior de los altares, asimismo, se tiene registro de la existencia de azulejos y molduras finas como los ladrillos denominados como “colorín azul” que datan del siglo XIX y que se ubican en algunas molduras del primer cuerpo de la torre La Española o en dos nichos del viacrucis del jardín de la meditación.
La imagen de la “Inmaculada Concepción de María Santísima” de la Catedral de Campeche, es una bella escultura que posee varios siglos de antigüedad. Fue esculpida en madera de aproximadamente 1.20 metros de altura, contiene rasgos faciales finos propios de los españoles, coronada por 12 estrellas de plata y sobrevestida con túnica pintada en colores claros, azules y blancos, con ligeros estofados de plata y oro en la vestimenta. Tiene en la vestimenta gran cantidad de atributos marianos como pequeñas azucenas (símbolo de pureza), rosas (amor), ramas de olivo (símbolo de paz) y la palma representando el martirio; en las nubes se encuentran pequeños querubines con sus alas abiertas que surgen.
La escultura policromada, se encuentra sobre una base rectangular de madera forrada parcialmente de plata y debajo de esta una peana igual de madera forrada de plata en el que se encuentra una inscripción que dice “Ntra Señora de la Concepción”.
En la parte trasera de la imagen yace la fecha de 1887, y una referencia que señala una restauración realizada en 1927. Asimismo es importante apuntar que dicha imagen presenta un conjunto de atributos realizados recordando las letanías lauretanas que son las alabanzas y súplicas a María, en las cuales se hacen mención al sol, la luna, las doce estrella, el lirio entre espinas, el espejo sin mancha, huerto cerrado, entre otros constituyendo clara representación de su pureza espiritual y virginal así como fuente de sabiduría. Es la única imagen en el estado que posee un nimbo con rayos de plata que la adornan durante su fiesta anual.
LA NOCHEBUENA CHIQUITA
Corrían los años del Campeche antiguo y la ciudad se preparaba para una gran fiesta naciente, la ‘Noche Buena Chiquita’, nuestra ciudad fue precursora de esta festividad que se celebraba en las vísperas del 7 para el 8 de diciembre con velada que concluía con la procesión de la Virgen de la Inmaculada, en este periodo la gente compartía además de las actividades religiosas, una mesa familiar para degustar los panes tradiciones y queso, acompañados de chocolate caliente con el cual se daba inicio la preparación de los pesebres.
En esos días, era tan común ver adonadas las casas con banderitas y moños de colores, así como lámparas hechas con maderitas y papel que iluminaban los barrios tradiciones.
En la víspera de la madrugada del del 8 de diciembre las campanas de las iglesias no sonaban para que la única que hiciera teñir su repique fuera la Catedral para anunciar la celebración, de la que cual ya casi no queda nada. Las campanas denominadas por los feligreses como: María, Guadalupe, Corpus Cristi, San Miguel Arcángel, la Inmaculada Menor, Laude Domini, la Dolorosa y las Tres Perlas, son aún tocadas para anunciar el día solemne de la Virgen de la Inmaculada Concepción.





