hematoma-epidural-subduralAssociated Press

La presidenta argentina Cristina Fernández fue operada para aliviar un hematoma subdural que le está ocasionando presión en el cerebro, pero ¿qué es y cómo se manifiesta esta condición? Aquí algunos detalles sobre la manera de intervenir en caso de presentarlo.

DEFINICIÓN: Los hematomas subdurales o coágulos en el cerebro son con mucha frecuencia el resultado de un traumatismo craneal grave. Cuando uno ocurre de esta manera, se le denomina hematoma subdural “agudo”. Los hematomas subdurales agudos están entre los más letales de todos los traumatismos craneales. El sangrado llena el área cerebral rápidamente, comprimiendo el tejido del cerebro. Esto a menudo ocasiona lesión cerebral y puede llevar a la muerte.

Los hematomas subdurales también se pueden presentar después de un traumatismo craneal menor, especialmente en las personas de edad avanzada. Estos hematomas pueden pasar inadvertidos por períodos de muchos días a semanas y se les denomina hematomas subdurales “crónicos”. Con cualquier hematoma subdural, las pequeñas venas que están entre la superficie del cerebro y su cubierta externa (la duramadre) se estiran y se rompen, permitiendo que la sangre se acumule. En las personas de edad avanzada, las venas a menudo ya se han estirado debido a la atrofia cerebral (encogimiento) y se lesionan más fácilmente.

hematoma

SÍNTOMAS: Dependiendo del tamaño y ubicación, un hematoma puede ocasionar confusión, pérdida de memoria; dificultad para hablar, deglutir o caminar; adormecimiento; dolor de cabeza; convulsiones; o debilidad o entumecimiento de brazos, piernas o rostro.

DIAGNÓSTICO: El problema puede ser descubierto cuando médicos revisan la fortaleza, sensibilidad, balance, coordinación y funciones mentales del paciente. Pero debido a que los síntomas son a menudo sutiles, pueden ser necesarios exámenes de escaneo computarizado y de resonancia magnética.

Hematoma subdural 1

TRATAMIENTO: Puede ser necesaria la cirugía para reducir o prevenir daño cerebral permanente. Esto puede incluir taladrar pequeños huecos en el cráneo para aliviar presión y succionar fluido. Hematomas grandes o coágulos sanguíneos sólidos pueden requerir abrir una sección de cráneo, lo que es llamado craneotomía.

PRONÓSTICO: Entre 80 y 90% de los pacientes tienen una mejora de función cerebral significativa después de la cirugía, pero la recuperación puede ser prolongada e incompleta. Los pacientes podrían necesitar fármacos hasta durante un año para controlar o evitar convulsiones, con síntomas que podrían incluir amnesia, dificultad de atención, ansiedad, insomnio y dolores de cabeza. La mayoría de los adultos se recuperan en seis meses, pero algunos pacientes pueden requerir otra cirugía si regresa el fluido.