Cada panteón tiene su propia historia…

Estado, Domingo 3 noviembre, 2013 a las 12:01 am
Ofrenda. Cientos de familias visitan este fin de semana las tumbas de sus seres queridos.

Ofrenda. Cientos de familias visitan este fin de semana las tumbas de sus seres queridos.

WILMER DELGADO ROJAS

WDELGADO@MULTIMEDIOSCAMPECHE.COM

El recuerdo estuvo presente con llanto y tristeza, pero también con gratos recuerdos. Desde el viernes y ayer, cientos de campechanos visitaron los panteones de la ciudad para recordar a sus difuntos en una jornada calificada como ‘sin novedad’.

EL EXPRESO hizo un recorrido ayer en el panteón Jardines del Ángel donde lo mismo se atestiguó a familias enteras que llegaron a recordar a los que se les adelantaron en el camino que a personas solas que solo estuvieron un rato. La conmemoración transcurrió con vigilancia especial de la Policía Estatal Preventiva (PEP), pero en ninguna parte hubo reporte de incidentes.

En el recorrido, fueron cientos de personas las que se dieron cita en Jardines del Ángel, donde a ratos pareció interminable el ingreso y salida de personas.

Ahí, este rotativo conoció las historias de algunos campechanos que confluyeron en un panteón que

alberga recuerdos bonitos, pero sobre todo emotivos de seres queridos. Recuerddos de vivos y de muertos. Recuerdos de seres amados, personas inolvidables, indispensables, inseparables más allá de la barrera de lo terrenal y lo espiritual.

Historias como la de doña Daniela, quien perdió a su padre en un fatal accidente hace ya 9 años. Y aunque dijo que no le gusta recordar la forma en que murió, sí rememora día a día la forma en que vivió.

“Fue un padre ejemplar. Ya sé que todos dicen eso de sus papás, pero el mío era increíble. Era juguetón pero severo, sonreía mucho pero eso no le impidió darme una azotina de vez en cuando. Eso no lo entiendes en el momento, pero ahora lo valoro y se lo agradezco”, dijo la mujer con un rostro sonriente pero bañado

en lágrimas.

En cambio, don José perdió a su esposa y no lo ha podido superar. Al narrarnos su historia se dijo arrepentido no por no haberla amado o querido, sino por el tiempo que no pudo estar con ella.

Estas son solo algunas de las historias. Son recuerdos de muertos, pero también historias de vivos que se mezclan en una de las fiestas más tradicionales de nuestra ciudad.