Distracción. Por varias centurias el parque del barrio vio pasar varias generaciones de santaneros que de niños jugaron en sus alrededores. Actualmente, el sitio presenta una gran vista y es buen lugar para el esparcimiento.

Distracción. Por varias centurias el parque del barrio vio pasar varias generaciones de santaneros que de niños jugaron en sus alrededores. Actualmente, el sitio presenta una gran vista y es buen lugar para el esparcimiento.

Luis Ángel Ramos Justo
Oficina del Cronista de la Ciudad
Fotos: José Manuel Alcocer Bernés/Robin Canul

Fue el barrio más pintoresco en el siglo XIX, protagonista de epopeyas defensivas contra los ladrones de mar y el sitio donde la tradición religiosa converge en medio de la vorágine de la modernidad.

Es el barrio de Santa Ana, un lugar cuyo origen es imposible separar de la fundación de la Iglesia dedicada a la Virgen de Santa Ana, ya que ambas responden a un mismo evento.Aunque no se sabe su fecha de fundación, se presume que su erección como un asentamiento más en la villa fue alrededor del  siglo XVII.

En sus inicios, el barrio de Santa Ana de Holckap fue ocupado por negros y mulatos libres, muchos de ellos sirvientes de las familias campechanas como capataces o mayordomos de las estancias y haciendas.

Sin embargo, hacia 1750 comenzó a recibir otro tipo de población: indios y castizos, quienes se dedicaban a la labranza, otros eran jornaleros o artesanos. Hacia 1855, algunos más eran albañiles, recolectores de basura o zapateros.

Este sector colindaba con  el recinto amurallado y se salía hacia él por medio de la Puerta de Tierra; era un sitio de aguadas que poseía un suelo fértil por lo cual existían algunas quintas propiedades de españoles, quienes, poco a poco, comenzaron a ocuparlas y a desplazar a la población de inferior estrato social.

Iglesia y parque de Santa Ana. web_1

En el corazón del lugar se fundó en 1755 el principal recinto religioso del lugar cuando el gobernador de Yucatán, don Antonio de Figueroa  y  Silva Lazo de la Vega Ladrón de Niño de Guevara, proyectó la construcción de una ermita dedicada  en honor a la Virgen de Santa Ana, que en el nuevo mundo fue la patrona de las  mujeres trabajadoras y de las embarazadas a la hora del parto. Su fiesta fue el 26 de julio.

Hoy conocemos las características de este barrio gracias a las anotaciones de viajeros que arribaron a la ciudad en el pasado siglo XIX. Uno de ellos fue Parish, quien durante su estancia en la ciudad -en 1849- describió al barrio de Santa Ana como “un sitio al que los campechanos aristócratas no frecuentaban”.

Refirió la existencia de un paseo compuesto por hileras dobles de naranjos plantados, bajo los cuales estaban construidas frescas bancas hechas de ladrillo con respaldos en forma de largos sofás.

Según Parish, una de las condicionantes del abandono de lugar era el hecho de que se encontraba en un barrio marginal poblado en su mayoría por naturales que se dedicaban a la servidumbre, aunque existía uno  que otro campechano adinerado que habitaban en sus quintas o casas de campo, lejos de los reductos de la población de baja esfera social.

Santa Ana, en ese entonces, era un suelo rural con grandes huertas de árboles frutales como los naranjos. También poseía gran número de ganado y otros animales de pasto.

1-49. Interior de la Iglesia de Santa Ana. Campeche web_1

Ya para 1867 se conmemoraban algunos bailes populares y corridas de toros en la Alameda del barrio.

Además de sus características singulares, el barrio santanero poseyó su principal iglesia consagrada en honor a la Virgen de las Angustias, que fue sustituida después por la  Virgen de Santa Ana, cuya fiesta anual era durante el  mes de mayo.

Según las referencias, la construcción del templo religioso es  muy sencilla, de una sola nave con  techo de tipo abovedado y dos capillas laterales. Su fachada principal  presenta un  acceso con  arco  de medio punto sobre el  que se encuentra la ventana coral  con  balcón  de  fierro y  remata con  una  espadaña de dos cuerpos.  Asimismo, cuenta con dos vanos que sostienen  pequeñas  campanas. Todo  el  edificio está almenado y sobresale su cúpula rematada por una  linternilla.

Acerca de la tradición religiosa del barrio, cuenta el  historiador  José Manuel Alcocer Bernés, que durante el  quinto  mes del  año, en el marco de la fiesta a la  patrona, la virgen mudaba sus ropas y los fieles devotos colocaban ornamentas preciosas adornadas por los gremios.

2-102. Puente José Cadenas, en Santa Ana. Campeche web_1

La Santa Iglesia se llenaba de flores y cadenas de rosales que adornaban todo lo ancho y largo de la iglesia. Asimismo, se realizaba una procesión donde la Virgen era paseada por las  principales calles del  barrio. El parque se llenaba con palmeras de coco y banderillas elaboradas con papel de China.

Al igual que los  primeros núcleos urbanos de la ciudad, Santa Ana también fue parte de la historia de las hazañas y tropelías  de los vandálos del mar, personajes que depredaron en más de una ocasión a la Villa de  San Francisco de Campeche.

De hecho, según la tradición, cuando en julio de 1678 el pirata inglés Lewis Scott, desmembró la sede  de la autoridad hispana y saqueó las arcas de la Contaduría de Hacienda, muchos de los habitantes se refugiaron en lo más profundo de Santa Ana. Esto debido a que el mencionado barrio era considerado como uno de los más  seguros, ya que sólo existía una que otra finca apartada del resto de la población blanca.

Según el relato del contador Pedro Enrique de Novoa, después de haber saqueado el principal asentamiento español, el pirata se dirigió a la Iglesia de Santa Ana, que también otras autoridades políticas habían utilizado como amparo.

17-090. Desde el puente de los Perros web_1

El fervor y la fe también se conjugaban en las conmemoraciones de la Semana Santa, como suele suceder en la actualidad.

Cada año, al finalizar las actividades en honor a Momo, inicia la Cuaresma, un periodo en el que los creyentes católicos se dedican a guardar los días en consagración.

Pero la cúspide central de la Semana Mayor era el Viacrucis de Viernes Santo, una fecha en que la Virgen de la Dolorosa vestía de negro, en señal de duelo. El ritual  iniciaba  al mediodía y recorría las principales calles del barrio santanero con la escenificación de la pasión  y crucifixión de Jesucristo.

Actualmente, Santa Ana ya dejó de ser el barrio  de quintas  y grandes arboledas frutales debido a la llegada de la modernidad; no obstante, siguen vivas las viejas tradiciones, que, aunque no son iguales a las del  pasado, mantienen la esencia del barrio señorial.

Ritos. La escenificación anual del Viacrucis en la Semana Santa es una de las celebraciones religiosas que siguen vivas en el presente.

Ritos. La escenificación anual del Viacrucis en la Semana Santa es una de las celebraciones religiosas que siguen vivas en el presente.