Raúl Sales Heredia Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia, hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.
@RSalesH

Ver la luz

Voces, Viernes 18 octubre, 2013 a las 11:07 am

Mientras algunos deciden no trabajar exigiendo mejores condiciones de trabajo. Mientras unos deciden convencer a la sociedad de que su lucha es justa a través del enfrentamiento con la misma sociedad.

Mientras algunos políticos que dicen desconocer el gobierno, cobran de él.

Mientras unos se desloman trabajando para cobrar una miseria y otros hacen como que trabajan y cobran un dineral mientras nos dicen que están a nuestro servicio.

Mientras eso pasa hay injusticias manifiestas que a nadie parecen importarle, hay personas que no pueden hablar, hay personas que preferimos no ver.

Doña Carmita labora en un jardín de niños, puntualmente llega a su trabajo sin importarle marchas o manifestaciones, su puesto es de personal de apoyo y asistencia a la educación, es decir, intendente.

Doña Carmita a pesar de ser sindicalizada y tener todas las prestaciones de ley es una mujer diabética. Hace unos meses Carmita empezó a ver borroso por lo que asistió al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, después de una larga espera, al fin pudo consultar. El doctor que la atendió después de una rápida revisión le informó que que tenía el nervio óptico inflamado y que con unos lentes de graduación todo estaría bien. Carmita siguió las instrucciones y no obstante sus ojos perdían un poco más de la luz.

Con grandes sacrificios Carmita fue a una consulta privada y ahí le dijeron que debía operarse urgentemente, en un plazo no mayor a dos meses. Con esa nueva información fue al Issste nuevamente acompañada de un “mueble” de su sindicato que no habló ni para decir esta boca es mía. En el Issste le mandaron inyecciones a intervalos de tres meses y le dijeron que la operarían en julio del 2014.

Hoy Carmita no ve, llega a trabajar y alguien le tiene que ayudar a firmar en la libreta de asistencia, siempre trabajadora intenta, a pesar de sus tropiezos y caídas, realizar sus labores. Sus compañeros de trabajo, su directora, todos intentan ayudarla… pero Carmita no puede.

Preocupada por su condición fue al Issste, no pidió dinero, no pidió apoyo, ni siquiera pidió medicinas, solo pidió que le dieran una incapacidad para que ella se operara, a pesar de todos los sacrificios económicos, en un hospital particular. El Issste le dijo que no, que no podía darle incapacidad a menos que se operara ahí en las fechas que le habían dado.

Y mientras nosotros nos desgastamos en cuestiones absurdas, nos quejamos de lo mal que nos va; nuestro Congreso trabaja en nuestra contra, nuestros maestros trabajan en nuestra contra y su apoyo moral jala agua para su molino; mientras hacemos lo posible por no cumplir con nuestro trabajo buscando pretextos e inventándonos enfermedades ficticias y conseguimos incapacidades falsas a través de amigos, compadres o conocidos; mientras nuestros sistemas de seguridad social son altamente efectivos a la hora de cobrar las aportaciones y absurdamente ineficientes a la hora de cuidar nuestra salud.

Mientras cerramos los ojos para no ver la luz de lo que podríamos hacer por los demás, ayudarnos entre nosotros, trabajando juntos por mejorar nuestro país, educando mejor a nuestros hijos, haciéndolos capaces de ver el dolor en los demás, de entenderlo… de aliviarlo.

Mientras nos cegamos a los problemas de nuestra sociedad, esa mujer trabajadora y siempre activa ahora está sentada en un rincón cumpliendo al menos con su horario de trabajo mientras piensa en pedirle a alguien que haga su trabajo de limpieza y ella le pague su quincena a pesar de que de eso vive. Hoy doña Carmita espera sentada en un rincón que el tiempo llegue y ella pueda, si todo sale bien, si no es muy tarde ya… ver nuevamente la luz.

  • Octavio

    Y todo eso no lo resuelve la “reforma”. El que sigue.