Pese a su tardía fundación, ya muy entrado el siglo XVI, San Francisco de Campeche sigue siendo una de las ciudades más antiguas del país y la de mayor edad de la Península de Yucatán. Ahora que se festejan sus 474 años, sería buen momento para reflexionar hacia dónde vamos y qué es lo que queremos los que vivimos en ella.
El pasado sábado, durante los festejos, las autoridades señalaban que Campeche tenía más futuro que pasado pero, ¿será así? Si una cosa ha sido una constante en la historia de Campeche esa es los ‘booms’ económicos y, a la vez, la debacle y la crisis.
Potencia comercial desde su origen, la mayoría de los elementos que hoy vendemos como nuestro mejor producto turístico provienen de esa vocación marítima que sin embargo al paso de los años y los siglos se perdió. Hoy no quedan ni siquiera los famosos astilleros que un día construyeron la flota armada de las costas coloniales.
Y podemos enumerar muchas cosas más que, en sus respectiva épocas, marcaron un hito en nuestro pasado y una oportunidad que acabó perdiéndose en los anales históricos porque en eso quedaron: en una simple historia que contar: palo de tinte, sal, miel y cera, chicle, camarón, petróleo, maderas preciosas e infinidad de productos que la naturaleza nos legó y que simple y sencillamente desperdiciamos cegados por la vieja, loca y cíclica idea que hemos tenido de que todo es eterno.
¿Tenemos más futuro que pasado? Puede que sí. En realidad no tenemos un pasado corto. Han sido casi 500 años. Y aquí no se trata de renegar de nuestro pasado o sentarnos a llorar de él. Pero quien ignora su historia está condenado a repetirla.
Hoy Campeche ha encontrado una nueva vocación. Una vocación que tiene que ver, precisamente, con su pasado. Tenemos un futuro que depende de nuestra historia. No tenemos más futuro que pasado, tenemos un futuro directamente proporcional a nuestra capacidad de cuidar, preservar, descubrir, proteger y difundir nuestro pasado.
La pregunta es ¿Qué tanto hemos aprendido? Esta vocación puede desaparecer en unos cuantos años como se esfumaron las anteriores. El riesgo permanente en que se encuentra Calakmul, la falta de un plan de manejo del Centro Histórico, el trabajar por ocurrencias o caprichos, el desperdiciar las oportunidades o los recursos para rescatar o consolidar sitios ampliamente explotables, yun larguísimo etcétera, nos hacen dudar de que hayamos aprendido la lección.
TUMBABURROS
Jaloneo (Mexicanismo). Dar tirones, empujones o un conato de bronca. Situación en la que comúnmente participan elementos del orden público y que suele ocurrir muy seguido con la llegada de ‘paracaidistas’ a terrenos de propiedad privada con muy buenos e influyentes amiguitos que movilizan en cuestión de horas a todo el sistema de seguridad pública.
Camino Real (Frase). Términos con los que se le conoce a una región del Norte de Campeche por haber sido el paso de una de las mujeres con más alcurnia de Europa. Nombre con el que se le podría conocer a otro camino, pero hacia el Sur, luego de que los herederos al trono británico visiten la zona de Edzná.




Editorial
