La historia de nuestra historia es en verdad inverosímil. La peculiaridad de la situación geográfica de Campeche, sus recursos naturales, su cultura milenaria, la ‘campechanía’ de sus costumbres, originaron que a lo largo de los siglos se levantaran edificios que hoy, muchos de ellos, son considerados Patrimonio Cultural del mundo entero.
Primero a fines del siglo XIX y luego a mediados del siglo pasado, fue precisamente su aspecto histórico el que hizo que gobernantes con falsos conceptos de modernidad echaran abajo muchos de esos testigos históricos y los sustituyeran por edificios que hoy muchos consideran intrascendentes.
Pero también desde el siglo pasado, cuando se comenzó a adquirir una incipiente conciencia del valor de lo antiguo, y más aún hoy en día cuando ese valor de lo antiguo adquiere otra dimensión por su utilidad económica, comenzaron a reedificarse las joyas arqiutectónicas poco antes derribadas.
Y así, en lo que pareciera un constante construir para derribar, derribar para reedificar, gran parte de esa herencia histórica ha perdido al menos su originalidad. Casos como los reconstruidos Baluarte de Santiago, el Baluarte de San Francisco, la Puerta de Mar, las baterías de San Lucas y San Matías, la Biblioteca Campeche, además de algunos lienzos de muralla, son testigos no sólo de la historia sino de la irracionalidad con que la hemos manejado.
En una polémica decisión, que recibió el rechazo total de expertos, historiadores, cronistas, arquitecos, arqueólogos y toda la comunidad académica, a fines de 2012 e inicios de 2013 arrancó la reconstrucción de diversos lienzos de murallasque habían sido derribadas al menos un siglo antes, con la justificación de que sería un detonante para el turismo.
Hace unos cuantos meses arrancó una segunda etapa de ese proyecto y hoy por hoy se reedifican otros tramos más.
Pero mientras eso ocurre, existen legados coloniales, intactos, originales, con todo su valor histórico, cultural, arquitectónico, que siguen en el abandono en una ilógica administrativa y de inversión que nada más no se entiende.
El Baluarte de Santa Rosa, que ayer sufrió daños estructurales por las lluvias y el abandono, es uno de los más antiguos que data del periodo colonial. Si seguimos en esa política de recuperar lo ya perdido y olvidarnos de lo que permanece, vamos a terminar por perderlo todo.
TUMBABURROS
Cafre (Mexicanismo). Dícese de un conductor irresponsable, que maneja sin precaución y poniendo en riesgo la vida de medio mundo. Aplícase a choferes del transporte urbano que causan más accidentes que beneficios a la población, sin que la autoridad diga algo ni ponga orden.
Renuncia (Sust. común). Renunciar o dimitir a algo, abandonar alguna función pública. Decisión que será cada vez más frecuente en partidos políticos y dependencias públicas por parte de chapulines que sólo buscan mejores huesos.
Elogio (Sust. común). Reconocimiento de méritos o cualidades de algo o alguen. Manéjase a conveniencia, dependiendo de cómo le vaya a cada quien en la feria, sobre todo en la izquierda, que aunqeu siempre rechaza todo, ahora que se cree beneficiada por el INE dice que todo está bien bonito.




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