AV Asesoría en vida protección patrimonial, retiro y seguros. adolfo.vargas@av-asesoria.com
De las cosas que más atesoro de la experiencia de ser agente de seguros, es el poder escuchar las expresiones que se le llegan a ocurrir a las personas cuando hablan acerca del seguro de vida, lo que para cada quien significa su protección, y por supuesto los sentimientos tan encontrados que ocasiona el pensar en el hecho de que no son inmortales y que eventualmente fallecerán.
Una de esas expresiones, que es de mis favoritas y también la que con más frecuencia escucho, es: “o sea…¿valgo más muerto que vivo?”
Y pues, es que a quién no le entra esa duda al ver un documento que habla de una cantidad de 7 dígitos o más que le darán a alguien cuando te mueras, y que por cierto nunca lo has visto acumulado en tu cuenta de banco.
Por si te quedaste con la duda, por supuesto que no… ¡Vales un montón más vivo! Tus posibilidades de generar riqueza no tienen límite, aunque lo que sí tiene límite y un día llegará a su fin, es tu estancia en esta vida. Y esa, como dice la canción, no tiene horario, ni fecha en el calendario.
Ahora bien, no siempre escucho expresiones ocurrentes. Algunas veces me toca escuchar frases o preguntas muy importantes que en el fondo dicen -me preocupa el bienestar de mi familia si llego a faltar. Una de esas preguntas fue hace unos días, y fue:
“¿Cuántos meses de sueldo neto debe de cubrir un buen seguro de vida?”
¡Ufff, qué buena pregunta!
Pues bueno, para responder esto no hay fórmulas mágicas ni ecuaciones econométricas que te ayuden a llegar a una cifra exacta. Lo que sí hay, es pensar en algunas cosas que te pueden ayudar a reflexionar y darte una cercana idea de la suma asegurada apropiada que debes adquirir.
Algunas de estas cosas, son:
• Adeudos. Antes que nada dejemos algo claro, no se vale decir “el de atrás paga”. Considera todos los adeudos que tienes al día de hoy, y si alguno de ellos está protegido por algún seguro. Por ejemplo, los créditos hipotecarios y las tarjetas de crédito generalmente están protegidos por un seguro (el cual hábilmente te hace contratar el banco antes de otorgarte el crédito). Pero cuando tienes préstamos familiares, de amistades, o de algún adeudo con un prestamista, ese tipo de deudas no está cubierto de ninguna manera. Si llegas a faltar, pues además de muerto, vas a ser alguien no muy querido. Así que, ¡ojo!
• Tiempo. Si bien los seguros de vida son principalmente para proteger a alguien más de los riesgos económicos que pueda generar tu ausencia. También hay que tomar en cuenta que los riesgos van cambiando con el tiempo.
Un ejemplo de ello es que, si hoy en día tienes un pequeño que dependa de ti, no siempre lo hará, ya que eventualmente ese pequeño llegará a una etapa en la que tendrá independencia económica. Lo mismo pasa con las deudas, no son para siempre (aunque lo parezcan). Por lo tanto, toma en cuenta que los seguros puedes comprarlos tanto de manera permanente como temporal.
Eso sí, lo que tampoco tendrás para siempre son la juventud y la salud. Estas dos son las monedas con las que se compran los seguros (el precio es lo de menos). En la medida que vayas perdiendo estas características, también irás perdiendo la posibilidad de poder estar asegurado. Así que no lo dejes para el final.
• Calidad de vida. Esta es la razón más importante por la que se debe adquirir un seguro, la calidad de vida que quieres dejarle a quienes hoy tienes la oportunidad de querer.
Un gran amigo mío asegurador me dijo “el seguro es la oportunidad de regalarle a alguien más, la calidad de vida que hoy no le puedes dar”.
Es muy difícil pensar en dar, sabiendo que no estarás ahí para poderlo ver y disfrutar. El poder tomar las acciones suficientes para garantizar la tranquilidad económica de los demás requiere de una gran virtud humana… la generosidad.
Por favor hazme llegar tus dudas o comentarios a mi correo, los cuales con gusto responderé. Y si te sirvió esta información, ¡pues compártela!
¡Ah!… y recuerda, la lana viene y va, pero porque tú la dejas escapar.
Hasta la siguiente colaboración.
-
Hernando Rodriguez Casado




Finanzas Personales
