Mientras los campechanos nos ahogamos con el segundo índice inflacionario más alto del país, el Gobierno del Estado está envuelto en escándalos de corrupción a nivel nacional.
El jueves, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) dio a conocer su Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que reportó que la inflación en México se aceleró a 7.91 por ciento en enero pasado, su mayor arranque de año desde el 2001, es decir, hace 22 años.
Pero si a México con la 4T le va mal, a Campeche con la 4T y Layda le va peor. En diciembre, Campeche cerró el 2022 con la mayor inflación del país, con una tasa mensual interanual de 10.08 por ciento. Pero en enero, según lo reportado por el Inegi el jueves, nuestro estado registró una variación de 1.02 por ciento respecto al mes previo, es decir, se ubicó en 10.12 por ciento a tasa interanual, la segunda más alta de todo el país.
Eso se traduce en un mayor costo de los productos a las familias campechanas, y una disminución de la calidad de vida. Huevo, refrescos, cigarros, transporte, tortilla, verduras, pollo, limón, vivienda, restaurantes… constituyen los productos que han encarecido y degradan el nivel vida de las familias.
A nivel federal, el Gobierno afirmó que “ya es el último incremento que, por cierto, no fue muy superior a lo que se esperaba, no llegó (a nivel nacional) ni a un punto, está en 7.7% en el mes, 7.91% anual, esperamos que ya va a bajar más en el mes, no vamos a dejar de enfrentar el problema inflacionario, pero no es para alarmarse”.
Con Morena, y bajo el Gobierno de Layda Sansores San Román, la degradación de la calidad de vida de los campechanos es más que evidente: Al cierre del 2021, la inflación se ubicaba en 7.96 por ciento; en el 2022, ya en pleno gobierno morenista de Layda, se incrementó a 10.08 por ciento. Y en este 2023, el índice inflacionario arrancó en 10.12 por ciento. Mientras en el país baja, en Campeche sigue a la alza.
Wilmer Delgado.

